Un vicepresidente latino
Las críticas a Barack Obama se centran en su supuesta falta de experiencia y en su reducida influencia con los latinos. Bill Richardson cumple con creces en estos aspectos: Secretario de Energía del Gobierno Clinton, embajador de los EEUU ante las Naciones Unidas y Gobernador de un Estado importante como Nuevo México. Su ascendencia latina, madre mexicana, y perfecto domino del español suponen un refuerzo importantísimo para Obama de cara al voto hispano.
¿Se imaginan a los EEUU con un presidente negro y con un vicepresidente latino?
Esta posibilidad coge mucha fuerza después de que Richardson, que se retiró de la carrera por la nominación demócrata, diera el viernes su apoyo a Barack Obama. La opción tiene ya su propio grupo en Facebook y hay una petición online para lograrlo.
Richardson es íntimo amigo de la familia Clinton, pero Obama lo “conquistó” cuando en un debate preguntaron a Richardson por Katrina y él no escuchó la pregunta, se quedó en blanco... Obama que estaba a su lado le echó un cable y le chivó: “Katrina, Katrina" (minuto 10:10). Desde ese día, en el que Obama pudo dejar que hiciera el ridículo (eran contrincantes políticos), Richardson mantiene que además de un gran líder, Obama es una gran persona.
Hillary no debe de estar muy contenta, al menos eso piensan los internautas. Primero un Bill, su marido, no le fue fiel y ahora es otro Bill, Richardson, el que le pone los cuernos, la da la puntilla mediática y se puede llevar con él al sector que hasta ahora le era más fiel, los latinos.











