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Dicen por ahí que muchos españoles escuchan la COPE con el objetivo de echarse unas risas. Yo lo he hecho por trabajo y, posteriormente, por echarme unas risas. Ya lo he confesado en alguna ocasión y a algunas personas les parece una actitud un tanto triste. Cada uno es cada uno y alternar entre SER y COPE (sobre todo con ese Francino tan aburrido) resulta estimulante cuando estás metido en la M-30 entre nieblas sin fin y ruido de motores.
A cualquiera que haya pasado por esta misma situación, la de estar con la COPE de fondo pululando por la ciudad o por donde sea, no le habrá sorprendido el tono con el que Luis Herrero se ha referido al juez Baltasar Garzón como "cabrón con pintas".
Ese tono de pretendido cultureta que disfruta escuchándose a sí mismo. Tan de Luis Herrero. Pero también de toda esa panda de tertulianos que tiene Losantos a su retortero.
Y es que los tertulianos de Federico disfrutan así, dándose aires y citando para demostrar lo cultos que son, emulando a un Federico que sí lo es, pese a todo y pese a tanto, y fracasando estrepitosamente porque Losantos es el protagonista de La Tertulia. Ellos no.
De hecho en muchas ocasiones el locutor estrella de la COPE corta sus discursos, detiene sus elucubraciones y destroza sus argumentos con el fin de sobresalir. Y tiene muchísima gracia comprobar cómo ese Luis Herrero tan bravo para insultar a Garzón agacha las orejas y aplaude a Fede cuando éste le sale al paso.
El único que parece tener derecho a todo en La Tertulia es Pedro J. Uno que no ha llamado cabrón a Garzón. Quizás porque eso se lo dejan a los acólitos.
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