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Mientras esto se va al carajo y todo el mundo desoye las sabias palabras de algunos profetas sobre la inminente llegada del Apocalipsis y la conversión de la Tierra en un antro a lo Mad Max, todos los días vemos en los medios de comunicación cómo liberales, comunistas, socialistas, personajes y intelectualoides (que no intelectuales) varios salen a la palestra para contarnos que la crisis es culpa de:
Resulta muy fácil deducir a partir de los puntos anteriores a qué ideología política corresponde el que defiende cada tipo de culpa. El problema es que el universo no es tan sencillo. No es blanco o negro, como comentábamos hace un par de días en los comentarios de un post anterior. Tampoco es exclusivamente gris. Ni de color rosa. Es de colorines pero de los chungos, de los que se mueven y digievolucionan a traición.
Por eso, si la culpa no es exclusivamente de ninguno de los puntos anteriores (obviemos lo de la fe, aunque algún cura lo sostenga), las soluciones aportadas por cada palo político tampoco son adecuadas.
No comparto el triunfalismo de Anguita cuando habla del fin de la "bacanal neoliberal". Ni tampoco la idea de los liberales de que suprimiendo el estado redimiremos a la Humanidad. Ni creo que apoyando a los constructores o fusilándolos al amanecer acabemos con el problema, como tampoco creo que tengamos que sacar el dinero de los bancos y esconderlo bajo una baldosa o meternos en un crédito abusivo para aguantar el tipo de la economía un poco más.
Creo que no tenemos una solución. Como tampoco tenemos un sistema perfecto al que tender y que nos libre de futuras crisis. Pero esto no quiere decir que no lo consigamos algún día y que logremos que la economía esté a nuestro servicio y la libertad (la de verdad, no de la de Aguirre y sus compinches) sea algo tan normal como rascarse un brazo.
Mientras tanto no queda otra que resistir y maldecir a los culpables. Que ésos sí existen porque son todos los colegas anteriormente citados, por la misma razón que todos tienen parte de razón a la hora de culpar al adversario. Estado, constructores cerriles, banqueros malotes, empresarios chulescos, políticos chorras y otra gentuza están metidos en el ajo.
Y la única solución factible sigue siendo dejar que el tiempo pase.