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Últimamente suena mucho en los bares una frase que escuché por primera vez hace cinco años: "Lo que Europa necesita es una Tercera Guerra Mundial".
Ahora, con la crisis, a la que acompaña un Rajoy apocalíptico y un PSOE que apuesta por verdes valles repletos de florecillas silvestres (salvo Solbes), el discurso sobre la Tercera Guerra Mundial sigue sonando, sólo que los que lo comentan medio en broma (y medio en serio) han extendido la necesidad al mundo.
Es una buena manera de acabar con la crisis, qué duda cabe. Unos cuantos bombazos nucleares, reducción drástica o total de la población mundial y un futuro que puede acabar de tres maneras posibles:
* En plan Fallout 3 o Mad Max, con un puñado de humanos luchando entre ellos con las armas que les queden con el objetivo de sobrevivir en un mundo hostil.
* Con nuevas urbanizaciones en las montañas en forma de cuevas, a las que acudiremos con taparrabos elaborados con la piel del bicho que quede vivo.
* Sin soplagaitas lampiños que andan sobre dos piernas aficionados a reventar todo esto.
Matizaré que lo anterior me parece una chorrada. Resulta divertido matar supermutantes en un videojuego mientras le mangas el Ak-47 al prójimo. Pero quería ver a más de uno hacerlo en la vida real. Nos íbamos a echar unas risas cuando el supermutante amarillo de turno le colocase mirando a Melilla (con su acoplamiento supermutántico incorporado, se entiende).
Pero a lo que iba que empiezo a desvariar. Que queda muy bien ser oposición y culpar a los otros de todo esto. Y también queda muy bien ser Gobierno y decir que vamos a salir de esta y que no es culpa de nadie. Pero lo cierto es que los políticos, y sus políticas de los últimos años, tienen mucha culpa de lo que ocurre. Tanta como nosotros, por consentir. Aunque, naturalmente, en esto siempre hay grados, y son ellos infinitamente más culpables que nosotros.
Esperemos que a estos lumbreras no se les ocurra llevar a la práctica lo de la Tercera Guerra Mundial. Y que sobrevivamos a esta cosa llamada crisis que no es sino un nuevo engendro de esa cosa llamada capitalismo.
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