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Llevamos todo el fin de semana digiriendo las palabras de Solbes sobre nuestra economía y la contestación de Rajoy (tan en la línea de Rajoy) pidiendo la jubilación de uno de esos ministros que tienen cabeza, independientemente de que luego, si comparamos sus análisis con los de la UE, se quede corto.
Pero siempre va más largo de los normal, Solbes. Supongo que por eso me cae bien. Porque mientras unos predican las bondades de nuestro sistema para salvar el pellejo él devuelve a la ciudadanía a la realidad y dice "cuidado, colegas, esto va para largo" o "el golpe va a ser duro, no nos engañemos".
Eso siempre resulta positivo, independientemente de que Europa presuma que lo que nos espera va a ser de aúpa. Y es que quizás Solbes se haya equivocado (o no) pero lo cierto es que esa clase de hombres serios que las ven venir son los que necesita un país para ir bien. Tipos que saben de qué va todo esto y que proponen medidas para solucionar lo imposible.
Porque, no lo olvidemos, la crisis es consecuencia directa del modo en que ha funcionado el capitalismo en los últimos años. Sin embargo hoy voy a huir de la acusación fácil al sistema, tranquilos. Y de reprochar al Ministerio de Economía sus acciones. Para eso ya tenemos a Rajoy y a su destructiva (que no constructiva) tropa.