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El otro día me topé con esta reflexión de Arturo Pérez-Reverte.
Me ha hecho pensar (nuevamente) sobre los límites que periodistas y políticos traspasamos en ocasiones.
Y, ciertamente, he de coincidir con el académico, escritor y reportero en que los borrokas éstos deben andar muy mal como para no percatarse de que, a diario, les están gritando los errores que cometen y las soluciones para no caer de nuevo en ellos.
Sospecho que los morillos de Al Qaeda no andan tan despistados, al igual que otros mafiosos y gente similar, así que creo que va siendo hora de dejarnos de tontunas y de promocionar a políticos que se llenan la boca demostrándonos lo listos que son y cómo los otros fueron tan tontos de cometer los errores por los que los cazaron.
Pero claro, primero necesitamos políticos que comprendan que no es tan importante salir en los medios como un tipo duro como acabar con los malos de la película. Y no estoy hablando de Rubalcaba, que a mi juicio lo está haciendo bien.