Quinto día sin tabaco. Cien cigarros menos, dos kilos más
¡Felicidades, Lucía, hoy llevarás cien cigarros menos en tu organismo y cien enhorabuenas más! Eso, en la parte positiva. En la negativa, ¡y por qué tiene que haber siempre una parte negativa!, la comida, que sustituye peligrosamente al tabaco a medida que resucitan mis papilas gustativas. Temo que también la grasa reemplace a la nicotina. Tengo que prevenirlo evitando comer más de lo que lo hacía. ¡Vaya, otro sacrificio!
Mientras conduzco al trabajo escuchando a Herrera discrepar sobre la decisión de los jueces de mantener a Beloki en libertad, me doy cuenta de que me llega un olor a tabaco que no había detectado días antes. La verdad es que no sé qué deducción llega primero, si la de que he recuperado el sentido del olfato o la de que aún no he vaciado el cenicero del coche. Oler me ha dado otra motivación para seguir echando este pulso al mono.
En la Redacción, hoy es día de debate y plan de rescate en Estados Unidos, de despidos en Seat y de explicar las razones de los jueces en el caso Beloki. Confieso que he estado a punto de pedir una calada-a-ver-cómo-me-sabe cuando he salido a la terraza con algunos compañeros. Pero sólo tengo que confesar eso, un ‘casi’.
Este fin de semana pasaré, con toda seguridad, otra prueba de fuego. Voy a salir con amigos, a cenar, tomar un par de copas y quizá hasta bailar. Si no lo supero, lo diré aquí el lunes, pero ya advierto que antes de tener que admitir que soy tan débil soy capaz de irme a casa en plena fiesta.











