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Remodelación gubernamental en el horizonte, como bien adelantó laSexta|Noticias (fin del momento corporativo).
Lo de Solbes estaba cantadísimo, naturalmente. No por nada sino porque el propio Solbes anunció a principio de legislatura que su idea era retirarse hacia 2010. Además, y más cerca en el tiempo, Solbes dio que hablar cuando envidió a Bermejo por su salida del Ejecutivo por aquello de la cacería.
Lo que no estaba tan cantado (nada cantado, a mi juicio) era lo de su sustituta, Elena Salgado. Dicen los de El Confidencial que Rubalcaba se la ha colado a Zapatero pero, en mi humilde opinión, y en la de otros compañeros con los que anduve comentando la jugada el domingo, más que un movimiento contra la crisis lo de Salgado no deja de ser algo así como poner a un títere en el escenario y mover los hilos desde la sombra.
No lo veo, la verdad. Por mucho currículum que tenga Salgado no es la persona a la que un Gobierno debería recurrir para dirigir la nave durante la crisis. Ni siquiera es un personaje carismático o especialmente valorado por la ciudadanía.
Por eso la única explicación a este movimiento es que el Gobierno quiera dejar los mandos de la Economía en las oficinas correspondientes y dejar a Salgado como cabeza visible a la hora de recibir los muchos golpes que empezarán a lloverla, calculo, desde ayer.
Mientras Solbes, el eterno pesimista (comparativamente), se va de vacaciones y Zapatero anuncia una medida lógica: fuera ministerios de más. Es una pena que tengamos que meternos en una crisis gorda para que se suprima una burocracia de sobra que alimenta el argumentario liberal y perjudica a la nación.
Ahí queda eso.