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El aislamiento conduce a la locura. Durante casi 40 años los albaneses vivieron bajo la dictadura comunista de Enver Hoxha. Hoxha rompió sucesivamente con la URSS de Stalin, la Yugoslavia de Tito y la China de Deng, hasta dejar a su país completamente aislado, congelado en un mundo agrario y casi preindustrial. Casi, porque Hoxha amaba el hormigón armado y llenó Albania de un millón de búnkeres, construidos para una improbable invasión que nunca llegó.
En este reino de un loco demasiado cuerdo vivió Ismail Kadaré, el nuevo Príncipe de Asturias de las Letras. Ronda de frases hechas: “desconocido por el gran público”, “el gran narrador albanés”, “firme candidato al Nobel”, las tres se encuentran en los artículos veloces e improvisados como éste y las tres reducen al escritor, aunque sea así, reducido, como Kadaré ha encontrado su hueco en nuestras librerías.
En la Biblioteca Kadaré de Alianza se pueden encontrar en formato de bolsillo sus novelas más importantes, incluida “El palacio de los sueños”. El Príncipe de Asturias sirve para que hoy hablemos de esta novela donde los habitantes de una imaginaria Albania dominada por los turcos tienen que entregar un informe diario de sus sueños. Este prohibido soñar me parece un punto de partida fascinante para empezar a leerle.
Estuve en la cárcel de profe, he sido locutor de radio, mecanógrafo de niños ricos, chico para todo en la mejor librería de cine de España, concursante afortunado, escritor de audioguías... Soy así: me preguntan quién soy y digo lo que hago. Vuelvo a ser periodista, aunque ahora estoy rodeado de cifras e índices, de periódicos naranjas que nadie me roba. En ese viaje siempre he estado rodeado de libros. Los amo, los odio y, a veces, los leo. CORREO: jarmada@snoticias.tv