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La pornografía es uno de los estandartes en el contenido de Internet. Según la GOOD Magazine el 12% de las páginas enseñan pieles desnudas en pleno vaivén, aunque el número de búsquedas y descargas aumenta de evidente manera -25% y 35% respectivamente- si hay porno de por medio. Cada segundo en todo el mundo, casi 29 mil personas están viendo porno a través de la red.
El perfil está claro y se mantiene en los 266 sitios de pornografía que cada día se abren en la red. Aunque el 72% de los consumidores son hombres, también hay un porcentaje restante de mujeres que disfrutan del mete-saca digital. Hay para todos: fetichistas, zoofílicos, incluso porno con minusválidos... pero ¿qué pasa con los ciegos?
Ayudarse con el oído no ayuda mucho, sobre todo a juzgar por la banda sonora de pacotilla y la evidente sobreactuación de los que se ponen frente a la cámara a sudar. Las escenas dicen -nunca las he visto...- que son inconexas y difíciles de hilar si solamente se las oye. Cierto que España tiene una generación de hombres que pasaron su adolescencia con los ojos entrecerrados frente a la pantalla para tratar de evadir una señal codificada, pero lo cierto es que el porno es un mercado que no ha pensado en los invidentes.
Ahora llega el momento en el que Internet permite que también los ciegos disfruten del porno -atención administradores de red de la ONCE- gracias a una iniciativa sin ánimo de lucro llamada Porn for the Blind. Se trata de una página en la que cualquiera puede colaborar describiendo escenas de famosos sitios porno, que luego se pueden escuchar en formato audio.
Hay que incluir una descripción del sitio y de la escena. Dicen los organizadores, que están en Massachuset, que hay que utilizar un lenguaje anatómico -hombre, mujer, vagina, pene, pechos-, y además dan un listado de webs que esperan por ser descritas para los que no tienen el lujurioso don de la vista.
Eso sí es solidaridad 2.0.
Vía | Halón Disparado