El oportunismo camina rápido
Son las cuatro y media de la tarde del día que ETA ha matado a Isaías Carrasco. Hasta ahora he visto revuelo, prisa, gritos y también dolor, aunque los periodistas tenemos que dejar el dolor para más tarde cuando ocurren estas cosas, tenemos que contar mientras aún no hay certezas y sí voces, tenemos que separar la verdad del ruido. Ha pasado el directo y el primer golpe. Los periódicos ya han reposado los artículos de portada de sus webs. Los partidos están preparando la declaración de esta tarde y el Presidente del Gobierno está a punto de comparecer. Pero en los foros, que es donde se pulsa el ánimo ciudadano, ya se ha colado una corriente de aire frío, a Internet ya se le están filtrando los primeros intereses, los que intentan articular el dolor hacia el provecho.
A los comentarios de condolencia y repulsa les avanza la metástasis del odio y del egoismo, de los que buscan una oportunidad electoral y aprietan el acelerador en la última curva de la campaña, una curva que es de luto. No nos puede estallar ese odio en la cara, no podemos caer en el error de enfrentarnos entre demócratas. Si hay odio, que lo hay, que se dirija hacia los que aprietan el gatillo.
Ha muerto un hombre, no ha surgido una oportunidad electoral. Esperemos que todos sepamos comprenderlo.











