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Llevo muchos meses queriendo escribir sobre Gallardón. Sobre su futuro como presidente de España, más bien.
En el último mes me han llegado varios comentarios de personas que sugerían la posibilidad de que el próximo gran duelo entre PSOE y PP tenga como adalides a dos mujeres: Chacón y Aguirre.
Dejando al lado el tema de Chacón, sobre cuyas posibilidades todavía no tengo una opinión plenamente formada (aunque hoy sea inviable), lo de Aguirre no termino de verlo.
Si bien es cierto que la presidenta de la Comunidad de Madrid es una de las personalidades que más a menudo aparecen en la pantalla de nuestros televisores y en las páginas de nuestros periódicos no es cierto que los 'populares', fuera de Madrid, la vean con tiernos ojos. Al contrario.
Los barones ausentes de la capital no quieren a Aguirre. No aprobaron su aparente lucha contra Rajoy. Y algunos se posicionaron claramente en favor de Gallardón en la lucha de ambos. Una defensa poco clara, naturalmente. El líder de palabra seguía siendo Mariano. Pero aquello sirvió a algunos para tomar el pulso. Y Aguirre, fuera de Madrid, no termina de convencer.
Al mismo tiempo los defensores de Aguirre como futura candidata (independientemente del sentido de su voto), aseguran que la lideresa es alabada por medios de comunicación de peso como la COPE o El Mundo. La cuestión es si este peso será tan decisivo como algunos piensan a la hora de elegir presidente para el PP en el futuro.
Frente a esto Gallardón tiene de su parte a PRISA, que juguetea como de costumbre con la derecha aparentemente moderada que representa el alcalde madrileño.
Y aquí tenemos otra de las razones por las que considero a Gallardón más cerca de Moncloa. Mientras Aguirre representa la cara del sector duro, de los intransigentes, de los rebeldes contra las políticas sociales, Gallardón aparece en los medios como un caballero tranquilo, asediado por los demonios del PP, ambicioso pero aparentemente honrado.
Gran error. Gallardón no es nada de esto pero, como no le toque algo como lo de Boadilla, a muchos españoles les dará igual.
Y cuando el PP de pronto tenga que echar a patadas a Rajoy y a sus compinches y se deshaga del aliento de Aznar y se vea obligado a cambiar tajantemente de estilo para sobrevivir Gallardón será una pieza clave en el juego. Muchos le votarán entonces. E igual gana.
Pero de momento tenemos a Rajoy, a Aguirre y a Gürtel, esa trama cuya amenaza ondea sobre un partido en tiempos revueltos.