imprimir
compartir

Cada día hay 3.000 personas que entran en Dadanoias para curiosear entre las referencias que allí anota Marta Castro. Dibujos que le han hecho gracia, fragmentos de sus películas favoritas, modelos a las que admira o canciones que no puede parar de escuchar… Las entradas más populares siempre son aquellas en las que sube su propio material: fotos donde aparece desnuda (o casi) con peluca a lo Valentina, barbilla arrogante y braguitas corroídas. A veces las retoca y se mezcla con ilustraciones de cuentos infantiles o viñetas de cómic. Eso sí, asegura que nunca se borra la celulitis.
A pesar de que Internet está repleto de chicas que posan provocadoras en el baño con la cámara digital que les regalaron por Reyes, en el (semi censurado) álbum de fotos de Marta Castro no hay nada de esta chabacanería barata. Kahlo —como se hace llamar en la Red— tiene algo que consigue despertar tu atención, aunque al principio no sepas si te encanta o te repatea. Por eso decidí irme a Barcelona, para saber si era tan especial como parecía o si todo era obra de un filtro del Photoshop. En una terraza de la Plaza Real derramó el Gin Tonic (sin querer) y me contó con su vocecita de chicle el montón de cosas que me hicieron darme cuenta de que, desde luego, no hay un filtro para Marta.
PREGUNTA: En uno de los posts de Los peluches de Kahlo escribiste: “Artista interdisciplinar y, por eso, contemporánea”, ¿no se puede ser artista en el siglo XXI dominando una sola técnica?
RESPUESTA: Creo que es muy difícil. Antiguamente la comunicación era mucho más dura y había que cogerse un tren para conocer a otros artistas en otro país, pero ahora con Internet es imposible que sólo te interese un medio. Al final siempre acabas mezclando cosas.
P: Adoras los peluches, ¿no te regalaron suficientes de pequeña o es que fueron demasiados?
R: Yo creo que demasiados. Toda mi familia son chicos -¡16 primos!- menos mi hermana y yo. Y, claro, en cumpleaños y reyes siempre caían peluches. Tenía una habitación típica de niña y hablaba con ellos.
P: ¿Tú también jugabas a ser su maestra?
R: Maestra, torturadora, enfermera… De todo.
P: Te hemos visto posando, fotografiando, diseñando y dibujando. Además, escribes en una revista musical, has impartido charlas, dirigido videoclips y protagonizado cortos. ¿Hay algo que no sepas hacer?
R: Muchísimas cosas. “Todo lo demás”, como diría Woody Allen. Yo me siento inútil en todo lo que hago, soy muy autodestructiva.
P: Fotografiaste a Sandra Uve, ¿le devolverías el favor dejándote grabar en una de sus películas X?
R: Me lo ha preguntado ella también. Aceptaría si no tuviera sexo explícito con los actores porque esa barrera de momento no la quiero pasar.
P: Pero aunque no te veas haciendo porno, ¿te gusta verlo?
R: Sí, me gusta… pero a trocitos. Soy de las que veo porno gratis, con un minuto y medio ya me vale. Sólo he visto una película entera y lo hice porque el director era mi amigo.
P: Parece que con la liberación de la mujer todo tiene que ser exactamente igual para ambos sexos, pero a mí el porno me sigue pareciendo algo muy masculino. Hay intentos de acercar este género a las féminas pero no parece que termine de triunfar, ¿qué opinas?
R: Hice un seminario sobre eso mismo con las Girls who like porno. Estuvimos una semana hablando sobre si podía existir el porno para mujeres. Ellas creían que sí, y yo estuve dando la tabarra diciendo que no. No creo en el porno para mujeres; creo que el porno evoluciona, pero para todos. Los cánones de belleza cambian, las posturas cambian… ¡Garganta profunda fue un boom en su día porque había una felación!
P: “Un día me disparé al coño y desde entonces soy mujer”, no eres muy amiga de plantar mensajes en tus fotos, pero en esta ocasión vaya si lo hiciste…
R: Precisamente ese día acababa de terminar el seminario de porno con las lesbianas (no aceptaban hombres en ese seminario, no estuve para nada de acuerdo) y acabé muy picada porque al final aquello era un gueto. Me enfadé y le dediqué esa foto a las lesbianas: era una crítica porque tampoco hay que estar tan orgullosa de ser mujer. Es como si te pegan un tiro, pues vale tienes un agujero, ¿y qué?
P: ¿Qué diferencias hay entre Kahlo, tu alter ego en el blog, y Marta?
R: Kahlo cae mejor que Marta, en general. Es más simpática, y eso que tampoco lo es mucho. En la vida real yo soy muy triste y, sin embargo, en Dadanoias parezco más alegre. Soy una persona bastante introspectiva, no salgo mucho de casa, me cuesta mucho quedar con gente y no tengo amigos. En cambio, Kahlo parece que tiene mucha gente que la escribe.
P: ¿Temes que Kahlo se coma a Marta?
R: Sí, el año pasado lo pasé un poco mal con este tema. Hice amigos que me conocían del blog y ellos me veían como un personaje, en su teléfono me guardaban como Kahlo y no como Marta. También por eso llevo el pelo diferente, para intentar separar las dos facetas de mi vida.
P: En tus series fotográficas has llevado medias, ligas, camisetas, boas, corpiños, tangas, culottes, guantes y fustas. ¿Qué te pasa con los tacones que no les haces caso?
R: ¡Es que no sé caminar con tacones! Lo he intentado, en la serie Múltiple de 1 estoy con tacones, pero me cuesta ponerme sexy, las poses de las piernas… ¡Es que no puedo! Hay una película que se llama The Interview y en ella el personaje de Steve Buscemi explica que las mujeres con tacones gustan porque parecen una presa más frágil y más fácil de perseguir y violar. El fetichismo tiene una doble moral. A mí me gusta la comodidad, y lo sexy puede ser muy cómodo.
P: En tus fotos sueles salir sin sujetador, ¿haces top less en la playa?
R: Jamás, soy muy tímida en directo. Las fotos las hago sola, sin nadie delante, y me lo tomo como algo que es para mí. No me da tanta vergüenza que me vea alguien desnuda en su casa, pero sí que me mire a los ojos.
P: Normalmente nadie está contento con su foto del DNI, ¿tú estás satisfecha con la tuya?
R: Mira, ése es un tema que me toca mucho. Siempre me hago las fotos en consonancia con el color del carné. En las del DNI siempre he llevado camisetas naranjas y para las del carné de conducir me pongo camiseta rosa. Soy muy obsesiva con las fotos, me lo tomo muy en serio, me maquillo y voy a juego... ¡Soy diseñadora gráfica!
P: ¿Quién dijo esto: “Nunca estaré lo suficiente cansada para renunciar a algo que intuyo bonito”?
R: Eso lo escribí a raíz de una bronca. Mientras estudiaba la carrera estuve muy obsesionada con el diseño de un libro y cuando se lo propuse a mi tutor me dijo que no valía la pena porque “no era funcional”. Me cabreé mucho.
P: ¿Diseño funcional?
R: Son las cosas que están diseñadas totalmente para su función. A mí siempre me ha gustado lo complicado: que te hagan recorrer una cosa para descubrir otra. Y ahora todo es tan fácil que me aburre, el diseño contemporáneo me aburre bastante. Yo hago cosas poéticas, no funcionales. Para mí el diseño es arte cuando no se piensa en vender, justo lo contrario de lo que pasa ahora.
P: Me llama la atención que digas esto porque yo pensaba que a la carrera de Diseño Gráfico todo el mundo iba con complejo de artista…
R: Y todo el mundo va con complejo de artista… pero con complejo de artista que quiere dinero. El diseño es un negocio. Hacer diseño es como hacer Empresariales pero con dibujo artístico por medio.