Mi no voto
Mañana termina el plazo para solicitar el voto por correo, que es el único que me puedo permitir, y estoy entre la desazón, la amargura y el pasotismo.
Tenemos otra opción, llamada PSOE, y tampoco, fíjense. Promete rebajar los impuestos con un tufo a compra de voto que insulta al votante de izquierdas. Alardea de superávit, cuando ese dinero estaría muy bien invertido, despilfarrado en gasto social. Y fue el primer partido en anunciar un trato discriminatorio a los inmigrantes: expulsaremos durante diez años a los extranjeros que hayan cometido delitos de violencia de género después de cumplir su condena. O lo que es lo mismo, pagarán dos veces por el mismo delito. Pienso que un gobierno de izquierdas debe creer en el papel de rehabilitación de las prisiones y no en el ostracismo griego, han pasado 26 siglos desde eso.
Queda Izquierda Unida, porque no soy nacionalista ni activista minoritario de nada, ni me creo a Rosa Díez. Primer problema: voto en Cantabria y mi voto no vale nada si no es para el PP o el PSOE. Decido que lo que tiene que cambiar es la ley electoral, y no mi voto. Así que me inclino por Llamazares, en desintegración constante y caída libre, pero al menos tiene la decencia de no entrar en el mercadeo electoral a golpe de IRPF. Hace dos días lo veo en Second Life quemando una foto del Rey y familia (video ya retirado). Y me pregunto, ¿con el espacio gigantesco que está dejando el PSOE en la izquierda, era necesaria esta radicalización absurda? Decido que no, que no es ni necesaria, ni inteligente, y que no le voy a dar mi voto a un tipo que, a su manera virtual, también insulta al votante de izquierdas, que es, creo yo, más dialogante que un mechero.
Enlaces:
Público: Las verdades y las mentiras de la ley electoral
Ciudadanos en blanco
Red Feminista: Reacciones a la expulsión de inmigrantes condenados por malos tratos











