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Puede sorprender que en laSexta|Noticias hayamos organizado una modesta movilización para que la agresión a un tendero chino en Madrid no quede sin castigo. Lo vimos el martes en Youtube y lo discutimos en la reunión de redacción de la mañana. Era una humillación escalofriante, con una tensión que, literalmente, provocaba hasta el vómito. Cinco minutos. No hay golpes, no hay contacto físico. Hay burla, desprecio, insulto, humillación, robo, tres, cuatro contra uno. He visto a gente tratar mejor a una cucaracha. Decidimos hacer algo más que emitir las imágenes y decir que qué malos eran estos chicos.
Por qué
Porque, sinceramente, empezamos a estar más que hartos de hacernos eco de agresiones grabadas y emitidas en Internet sin ton ni son. Porque, aunque parezca mentira, la gente que hace la tele a veces, aunque sean pocas veces, también piensa que no todo vale con tal de emitir imágenes espectaculares. Y porque, antes que profesionales de la televisión, somos periodistas, y nuestra obligación es denunciar la injusticia. Lo digo en voz baja, con minúsculas, y nunca creí que yo fuera a decirlo, porque suena muy pomposo, y si hay alguien escéptico con su profesión, ése soy yo. Es verdad, suena pomposo. Pero en este caso, lo siento: el que quiera, que haga pompas.
Y qué pasó
Decidimos llamar a la Policía que investiga delitos informáticos para saber qué pensaban hacer al respecto. Esto es sólo opinión mía, pero creo que nosotros les pusimos sobre la pista, a pesar de que ellos dijeron que sí, que ya lo habían visto en Internet. No me importa quién fue primero. El caso es que se pusieron manos a la obra y yo lo aplaudo. A la vez, otro redactor rastreó en la red las pistas que dejaron los angelitos del video. Eso nos llevó a averiguar que habían colgado otro video con otra burla a un extranjero. Bien, íbamos por buen camino, pero nos faltaba saber dónde, quién, cuándo. Sólo teníamos el porqué de la agresión: porque es un extranjero, pequeño, indefenso, que no habla bien español, que seguramente callará y no denunciará.
Qué valientes.
Las pistas
Escrutamos el video, para ver si nos daba pistas. En la calle, hay un cartel de Tecnocasa y unos cubos de basura que parecen de Madrid. Algo es algo. Un comentario anónimo en la Red nos da una dirección de la tienda: la calle Portugalete, 42, precisamente en Madrid. Preguntamos a Tecnocasa si tenían allí una oficina, pero nos dijeron que no. Fuimos para allá y comprobamos que el comentarista anónimo se había equivocado de chino, pero sólo por unos metros. En una calle paralela, estaba nuestro hombre: Men.
Men
Tiene miedo y prefiere hablar lo mínimo. Aún así, con el talento y el encanto de serpiente de una redactora nuestra lo conseguimos. Men, nuestro tendero chino, nos explica que denunció esa agresión, aunque la Policía no volvió a ponerse en contacto con él. Y que ha sufrido más agresiones. Reconozco que me preocupa qué va a ser de él a partir de ahora, pero espero que el buen vecindario lo cuide y la Policía lo vigile. No se puede hacer otra cosa, pero, repito, me inquieta el destino de un hombre que no conozco. Estoy insistiendo, incluso, en que es chino, cuando quizá es taiwanés, o coreano. Ni se me ha ocurrido preguntarlo a mis redactores.
Los agresores
Preguntamos en el barrio por la pandilla-basura. No somos policías, sólo queremos saber si son conocidos sus desmanes. La policía hará sus pesquisas y nos la contará, si quiere. En el barrio -otra vez es una sensación mía- sí saben quiénes son, a nadie le caen bien, pero la gente no quiere meterse en líos. Pues también lo entiendo. Me cabrea, pero lo entiendo. Inasequibles al desaliento, logramos dar con el padre de uno de los chicos. “¿Qué quiere que le diga? Nadie sabe mejor que yo que mi hijo necesita un par de hostias bien dadas”, nos contestó en plena calle el pobre hombre.
Ser fascista y no saberlo
Habrá cientos de "Mens" por España que sufren la burla, el robo y la humillación. Y cientos de jovencitos ignorantuelos que ejercen el fascismo callejero sin saber ni lo que es. Se puede pensar también que esto no es el Watergate para que lo investiguemos de esa manera y que sólo se trata de una gamberrada. Puedo estar de acuerdo.
Un síntoma
Pero para mí es eso: un síntoma. Si un adolescente cree que puede quedar impune después de hacer todo eso a un hombre indefenso de otra raza, y que, además, alguien le va a reír la gracia en Internet, es que empieza a pasar algo. No me vale el argumento de que "esto ha pasado toda la vida", no sé por qué, pero no me vale. Toda la vida muchos maridos han matado a sus mujeres. Toda la vida ha matado ETA. Toda la vida han violado a chicas. Toda la vida hemos humillado al tonto de la clase. ¿No hagamos nada, entonces?
Es lo mínimo
Y una cosa más: entenderé, también, al que diga que por qué nos centramos en este asunto y no en otros similares o más graves. Porque el periodismo tiene mucho de azar, de sorteo, de te ha tocado a ti porque sí. ¿Es injusto? No. Es escaso. Es poco lo que hacemos, pero es algo. Lo mínimo, tíos, lo que podemos, lo que está en nuestras manos. Qué más quisiéramos que ser héroes, al menos un día, como decía Bowie.