La Iglesia no está más allá de la Ley
Leo en el blog de Elena Valenciano que la Iglesia, lejos de desmarcarse de la política, sigue presentando batalla en temas que realmente, y por mucho que se empeñen, no son de su competencia ni de lejos.
Parece que el cardenal arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares, ha escrito una de esas cartas tan simpáticas que de vez en cuando mandan los jerarcas de Roma. En ella dice que "los centros religiosos de Castilla La Mancha no pueden ni deben impartir la asignatura Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos tal y como está contemplada en los Reales Decretos. Se hará de otra manera pues violaríamos el carácter de nuestros centros".
Es cierto que en este caso Cañizares no se mete en los centros de enseñanza públicos, sino en los que están estrechamente ligados al catolicismo. Y que, desde el absurdo punto de la Iglesia, Educación para la Ciudadanía viola sus más sagrados mandatos (a saber: escupe sobre la homosexualidad, suprime las libertades públicas, conviértete en un fanático lobotomizado...).
Pero claro, Cañizares olvida que vive en un Estado, que la Iglesia no es ese Estado porque nadie ha elegido democráticamente a Rouco Varela como presidente del Gobierno y las leyes, por tanto, deben ser cumplidas por los cardenales y sus fieles seguidores. Le pese a quien le pese.
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