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Cuando esta mañana leí en El Plural el titular "La derecha habla de sexo" cosas innombrables pasaron por mi mente. Después comencé a leer la prosa de José María Garrido quien, con profusión de citas y fotografías, nos orienta en su artículo sobre un libro de David Barba que recoge la opinión de cien españoles célebres sobre sus experiencias más ínitmas.
El morbo está servido. Y más en esta época que atravesamos, en la que las opciones sexuales saltan a la palestra política y cosas que creíamos olvidadas brillan con luz propia.
Pero a lo que vamos, que tenemos nombres y citas. Don Manuel Fraga es el primero que aparece en el artículo de Garrido soltando uno de sus clásicos discursos contundentes: "Siempre he dicho que jamás me he puesto un condón. Yo digo las verdades sin condón. Fui educado en un estricto catolicismo. No sabía de condones ni de nada relacionado con el sexo. Pero hoy sé que el condón es una barrera para el placer y una telaraña para el contagio". Es el mejor, qué duda cabe.
Lo de Dragó, sin embargo, era predecible: "Siempre he follado lo que me ha dado la gana". Criadas incluidas en el pack. Y traseras de muchachitas del barrio Salamanca. A mí todo Dragó me suena a fantasmada pero nunca se sabe con esta gente.
Luego encontramos otros más descafeinados, como Benigno Blanco, presidente del Foro de la Familia, quien se limita a ciscarse en los homosexuales. En su línea, vaya.
Por cierto, gracias a estas declaraciones sexuales he descubierto el sobrenombre que le dan a Rouco sus familiares: tío Tucho. Sobre la sexualidad del cardenal ya no hablo. Eso es cosa suya y no ha trascendido.