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El otro día andaba vagabundeando por las calles de esta infame ciudad llamada Madrid cuando de pronto mis pinreles calzados con zapatillas de crisis tropezaron con una pegatina amarilla y negra.
"ERE", rezaba el adhesivo en cuestión, "Empresarios Revienta Esfínteres". Y servidor, que tiende a reflexionar sobre el absurdo, se quedó dándole vueltas a lo adecuado de la traducción.
En diversas ocasiones ya hemos hablado de lo dada que es la clase política (y la prensa) a recurrir al eufemismo para referirse a una situación que, con una palabra clara y rotunda, queda mucho más clara para todo el mundo.
Así nos viene a la mente desaceleración económica por crisis, pero también otros más recientes como llamar ERE al despido masivo. Por eso cuando vi lo de "empresarios revienta esfínteres" pensé que aquello tenía mucho más sentido a la hora de hablar de un despido que "expediente de regulación de empleo".
De hecho hasta hace dos días no lograba comprender qué era aquello de montar un expediente que regula el empleo en una empresa cuando lo que se estaba haciendo era dejar a la gente en la puerta del local de turno.
De cualquier modo la ciudadanía, a estas alturas de la historia, sabe de sobra que un ERE no augura nada bueno. Con o sin eufemismos.
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