Diez soluciones a la crisis global
• Prescindir de los préstamos. Son el origen de la crisis, por lo que habría que dejar de prestar. Se prohibiría por tanto prestar ayuda, prestar servicios a la comunidad e incluso prestar la más mínima atención.
• Sustituir los paquetes de medidas por paquetes de tabaco. Si eso no soluciona la crisis financiera, al menos podría aliviar las crisis de ansiedad.
• Privatizar la confianza. Si la crisis se alimenta de la falta de confianza de los inversores, bastaría con convertirla en un valor a precio de conversión variable. Así la confianza respondería a las leyes de la oferta y la demanda, aunque las primeras citas y las sospechas de adulterio fluctuarían conforme a los movimientos del mercado.
• Permitir a la bolsa abrir los domingos y festivos. Aunque esto podría perjudicar a la actividad comercial de las pequeñas y medianas bolsas, se fomentaría una mayor competencia con el consiguiente abaratamiento de las acciones.
• Cambiar el nombre del IBEX-35. Es imposible superar una crisis con un índice bursátil tan feo.
• Donar un dólar por cada artista estadounidense que se suba al carro de Obama en el último momento.
• Donar medio dólar por cada político español, conservador o progresista, que responda “gane Obama o gane McCain, lo importante es que va a ganar el cambio”.
• Dejar de cuestionar el mito del crack del 29. Si asumimos que esta crisis es peor tendremos que buscar referentes más lejanos, y los medios acuñarían muletillas como “es la peor crisis desde la caída de Alejandría” o “no se atravesaba una situación tan grave desde la expulsión del Paraíso”.
Encomendar a Carlota Ruiz, coordinadora de laSexta|Noticias, la tarea de gobernar el mundo. Para el próximo informativo de mediodía la crisis se habría acabado y el mundo sería un lugar mejor.
• Sustituir a los líderes de la economía mundial, expertos en generar crisis, por expertos en superarlas. A las reuniones del G8 asistirían los ingenieros del Renault F1 Team y la presidencia del Fondo Monetario Internacional quedaría en manos de Britney Spears.











