Una cosa menos en mi lista
Ayer taché una cosa en mi lista de cosas pendientes, a ver si adivináis cuál es.
- Ir a Nueva York, pasear por la 5ª avenida tomándome un café de Starbucks en plan Ally McBeal y, de repente y sin buscarlo, ver en un escaparate un precioso abrigo que nadie más tendría en España.
- Entrevistar a Edward Norton y ante mi pregunta: “¿Tú echas el ketchup sobre las patatas fritas o lo pones a un ladito y ya vas mojando?” quede tan impresionado que me pida acompañarle esa noche al estreno de su última película para luego escaparnos antes de que enciendan las luces y cenar en un restaurante súper caro de Madrid en el que pediríamos pollo (que es poco sofisticado, pero por eso tendría gracia).
- Escribir un cuento infantil con ilustraciones preciosas (y que sea un éxito).
- Bañarme entre delfines y tocarlos y decir lo de “Dios, es más suave de lo que imaginaba” y que los cuidadores me dijeran que se nota les caigo súper bien y yo creérmelo. Todo esto, por supuesto, sin que me obligaran a ponerme el estúpido traje de neopreno, sino que me pudiera bañar con ellos con mi bikini estilo años 50.
- Atreverme a experimentar con mi pelo y descubrir ese peinado moderno que destaca mis facciones y que es facilísimo de peinar.
- Llegar a los 20 comentarios en un post de Raza Becaria.
- Comprarme la mejor gorra del mundo.