Cest la vie (comentarios permitidos)
La Sala Triángulo está en una cuesta del barrio de Lavapiés. En una calle bastante fea, desprovista del encanto intercultural del que presumen las seis postales del barrio que adornan la barra (sin camarero) de la cafetería del teatro. Antes de llegar a la sala hay que recorrer negocios en quiebra, locutorios y bloques de pisos en venta cuyas fachadas están adornadas con estimulantes grafitis: “Vas a morir”.
Un ambiente nada parecido al del escenario de "C´est la vie": un biombo rosa, una mesita rosa, un perchero rosa, un cesto para la ropa rosa y un par de peluches. Mientras los espectadores buscaban sus asientos, sonaba de fondo “El barquito de cáscara de nuez” (¿quién dijo que no se podía hablar de Miliki en laSexta?). Después se apagaron las luces y entró en escena la única actriz de la obra -Elena Bolaños-, quejándose de que le aprieta el elástico de las mangas de su vestido, bufando porque odia los pololos, y confesando –indignadísima- que a su vecina (más pequeña que ella) su madre ya le compra la ropa en el Bershka.
El personaje de Irenita tiene nueve años y disfruta imaginando su futuro, en el que siempre aparece como una auténtica triunfadora: siendo la primera mujer Papa, ganando un Príncipe de Asturias o convirtiéndose en la mejor cirujana plástica del universo. Esa confianza desmesurada e inconsciente es la que le lleva a preguntarse: ¿Cómo me comportaré cuando sea famosa? Porque con esa edad, cualquiera da por hecho que va a triunfar en la vida.
No te voy a mentir, durante los tres primeros minutos yo sólo podía ver a una mujer travestida de niña, porque la magia del teatro no es instantánea… Pero pasados esos momentos de desconfianza y levantamiento de ceja inicial, uno entra rápidamente en el juego y se deja engatusar por una chica dicharachera, imaginativa, expresiva y divertida que se toma a sí misma muy en serio... y a los demás, no tanto.
“C´est la vie” es una obra más que recomendable. Tiene ritmo, un texto inteligente, muchos toques de humor (brillantes las conversaciones imaginarias entre Irenita y Jean Paul Goltier), y una actuación repleta de detalles gestuales. Me lo pasé muy bien. Estará en Madrid hasta el 7 de septiembre, y después la compañía Bric a Brac vuelve a su Sevilla natal... pero antes pasarán por Badajoz (todas las fechas, aquí).











