Canciones que te hacen exclamar: "¿Vamos a un hotel?"
Pregunta de Trivial: “¿Qué tienen en común Mudhoney, Urge Overkill y Misfits?
Me encanta que me hagas esa pregunta: todas estas bandas cuentan con un cantante dotado de un vozarrón de espartano que te recuerda que en la vida hay dos géneros… y que a ti te ha tocado el de la voz suave y las pestañas largas.
Me encantan las voces graves y potentes, es un hecho. Seguro que vosotros os derretiréis por los pezones rosados, los ombligos profundos o las pantorrillas duras (y vosotras por las nueces prominentes o los culos planos, yo qué sé), pues a mí desde siempre lo que me ha hecho inclinar la cabeza lateralmente y morderme el labio inferior son esas voces que parece que te envuelven y te susurran: llenaré tu nevera, te abrazaré por la noche y me despertaré a las cuatro de la mañana con ganas de hacerte el amor (dos veces).
Y si esa voz está encima de un escenario, para qué queremos más.
Nunca me he liado con un músico, pero fantasear con esa idea es parte del entretenimiento de un concierto. Danzig, Morrisey, Eddie Spaghetti… ¡Robbie Williams!... Que nadie se confunda, no estamos hablando de amor, sino de fantasías: de porno musical. Y ahora es cuando comparto con vosotros parte de mi colección privada (esto suena súper elaborado, pero es para fliparme y que penséis que soy una experta): una selección de canciones que me hacen escribir cosas que no les gustaría leer a las femininistas radicales.
- Mudhoney: Hate the police.
- Urge Overkill: Girl, you´ll be a woman soon (el mejor eufemismo de la historia de la música).
- Misfits: Hybrid Moments (amor y sudor en la misma cinta).
- The Nomads: Don´t pull my strings (es la tercera de las que hay en el MySpace).
- Electric Six: Gay bar (tan masculina que, de hecho, es homosexual).
- Queens of the Stone Age: Go with the flow.
- The Stranglers: Bring on the nubiles (obscena y escandalizante, aunque sin rebasar la línea del mal gusto).
Hay más, pero no tengo enlaces. Ahora grabad todos estos temas en un CD y ponedlo como quien no quiere la cosa mientras acercáis en coche a vuestros atractivos compañeros de trabajo a casa, que después de tres meses de risitas y conversación ingeniosa ya va siendo hora de que os veáis las espaldas.











