imprimir
compartir

Aprovechando que estos días nos estamos asando de calor, vamos a adentrarnos en el apasionante mundo de las latas de refresco. Concretamente, analizaremos sus burbujas. Esas que siempre nos acaban picando la nariz en el primer sorbo o que directamente salen disparadas hacia nuestra camiseta blanca recién sacada de la lavadora.
Vamos a empezar por pasos. El más importante: el momento de abrir la lata. Nunca se debe abrir poco a poco, dejando una pequeña salida de aire. Nunca. Se debe abrir lo más rápido posible. Así, facilitaremos que todo el dióxido de carbono acumulado en la lata salga libremente, sin impedimentos. Si no lo hacemos así, la bebida saldrá disparada como si el ganador de una competición de Fórmula 1 fueras.
La temperatura de la bebida es muy importante. Cuando el refresco está templado, las burbujas de dióxido de carbono son grandes. Como todos sabemos, a mayor temperatura, mayor volumen ocupa un gas. Eso provoca que al beber cierta cantidad de líquido, una gran parte de éste sea aire. Así, notaremos menos el sabor del refresco y a la vez acumularemos aire para un desafortunado eructo que podría caer inminentemente.
Cuando el refresco está muy frío, las burbujas son muy pequeñas. A menor temperatura, menor volumen de gas. Es cuando mejor se puede apreciar el sabor de la bebida porque ingerimos muy poca cantidad de aire.
Próximamente veremos la razón por la cual cuando eructamos tras beber una bebida, sacamos no sólo el sabor del refresco, sino también el del ajo y el perejil de la sepia que nos comimos hace un rato.
Me llamo Marc Redondo Fusté. Nací en Esplugues del Llobregat (Barcelona) un gélido mes de enero gracias a los fenómenos de la contracción y la dilatación. La gravedad tiró al suelo mi primer termómetro con una aceleración de 9,81 metros por segundo al cuadrado. A los 14 años empecé a practicar con la fricción. El día siguiente a mi primera borrachera comprobé lo que es la deshidratación. Cuando recibí mi primer beso experimenté lo que es una reacción exotérmica. El primer examen en la universidad de física me lo pasé mirando por la ventana cómo nevaba y quedé ingrávido, es decir, suspendido. Tras años de estudios de campo he llegado a la conclusión de que se liga más con una motocicleta de 49 centímetros cúbicos que invitando a las chicas a ver las estrellas; como no tengo moto, aquí hablaré de ciencia como no nos la enseñaron en el colegio, y de estrellas, por si hay alguna despistada. (ahora ya tengo moto, pero de momento solo un casco) Y si no puedes dormir porque una pregunta te ronda por la cabeza, mándame un e-mail a mredondo@snoticias.tv
Blog de Ciencia