EL ZABUQUERAL Por RSS

tamaño texto subir tamaño texto bajar tamaño texto imprimir compartir

Listado de blogs/ EL ZABUQUERAL/ De bombas atómicas y economías/

De bombas atómicas y economías

Las teorías que condujeron al desarrollo de la bomba atómica no eran, en sus orígenes, realmente nocivas. Tampoco lo era la pólvora que, al fin y al cabo, podría haber sido utilizada perfectamente sólo para volar obstáculos naturales si no se hubiera introducido en esos aparatos llamados armas de fuego. Y, según Leopoldo Abadía, conocido por su visión de la crisis, tampoco es malo el concepto de Dirección por Objetivos.

Ya está montado el lío, porque lo de Dirección por Objetivos suena a peliaguda cuestión económica. Pues sí, hace unas horas yo tampoco tenía muy claro ni qué era exactamente ni qué tenía de negativo para que Abadía dedicase su columna a este tema. Después de leerlo he llegado a la conclusión de que, simplemente, es dirigir una operación marcando a cada uno de los individuos que participan de ella la consecución de unos objetivos concretos.

En esencia Abadía admira este tipo de dirección. A César le dio buen resultado. Y a Napoleón. Aunque supongo que más a Wellington y a Octavio Augusto. Pero Abadía se percató durante una conferencia de que la Dirección por Objetivos puede ser una auténtica bomba nuclear o un Waterloo cualquiera y contribuir a destrozar la economía de turno.

¿Cómo? Los ejemplos de Abadía son claros pero yo pondré otro. Tenemos al jefe de turno que quiere ganar un pastizal tremendo para pagarse tres amantes y dos yates. Para conseguirlo necesita vender como churros los nuevos Abductores de Glúteos que, como su propio nombre indica, son una chorrada tremenda. Así que para lograrlo el jefe reúne a sus empleados y les dice: "Tenéis que vender 20 Abductores de Glúteos diarios. Si no lo lográis seréis despedidos". El problema es que, los que lo consiguen, tendrán que vender después 25 Abductores de Glúteos incluso si son conscientes de que el producto que venden es un auténtico truñito (Truñito: diminutivo de truño, hez).

Pues lo mismo ha ocurrido con el mercado en los últimos años. Una empresa se marca unos objetivos. Sus empleados pelean por conseguirlo. Muchos lo hacen sin creer en la lucha que sostienen y, además, venden un producto que puede ser una auténtica basura.

Grande, Abadía. Habrá que leerle más.

Hay 0 comentarios de usuarios

No hay comentarios publicados.

Añadir comentario

Recordamos que los comentarios serán moderados.
Puedes Añadir:
 
 
laSexta

Antenizate

Powered by ECO v9.0