imprimir
compartir
Hace unos meses estuve en una cena rodeado de gente vil que afirmaba que los bancos españoles eran la leche y que no les iba a pasar nada malo nunca. El tiempo ha pasado, las cosas han cambiado, y esto es un auténtico zabuqueral.
Ya es de dominio público que en el futuro próximo vamos a tener una fusión de entidades considerable, y creo que a nadie se le escapa que los bancos se van a comer muchas hipotecas próximamente. Esto, naturalmente, beneficiará el que la vivienda baje de precio. La mala noticia es que esto supone que los bancos estén muy apretados, algo que repercutirá decisivamente en nosotros, los ciudadanos, que no podremos acceder (ya no podemos tanto, de hecho, aunque por otras razones [o no]) a los créditos (y no soy fan de Sebastián, que conste).
Los bancos no se van a escapar. No se están escapando. No van a repartir dinero mágicamente como si tal cosa, ni van a poder disponer del de sus clientes como era habitual. Sólo con el tema de las hipotecas tienen un problema. Y gordo.
Esto no ha hecho más que empezar, no lo olvidemos. El paro aumenta, y eso significa que las familias metidas en una hipoteca tirarán durante un tiempo de sus ahorros hasta que revienten y no puedan más. Entonces los bancos, que disfrutaban de la burbuja inmobiliaria como nadie, se van a pegar un piñazo del quince.
Españoles o no, están condenados.
(Fin del mensaje apocalíptico).
Blog de Ciencia
Blog de Literatura