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Tras militar durante años en el bando de los negacionistas del cambio climático José María Aznar parece habérsela envainado (la opinión). O al menos no está tan dispuesto a ser un destacado adalid de este movimiento.
Tal y como recoge Público Aznar ya no será cabeza de cartel en el congreso de negacionistas que comenzará en Nueva York el próximo 8 de marzo, algo que sí hará Václav Klaus, su coleguita checo cuyo libro sobre el "no cambio climático" promocionó nuestro ex presidente.
A menudo se esgrime como explicación del apoyo de ciertos líderes al cambio climático sus relaciones con importantes empresas industriales. No deja de ser cierto pero, cuando argumentan, ¿qué es lo que sostienen los negacionistas? Ahí os dejo unos breves apuntes al respecto:
Los anteriores son sólo cuatro ejemplos de cómo los negacionistas defienden la "no existencia" del cambio climático. Me llama la atención el interés que muestran personajes de derechas de toda la vida, como Aznar, por los pobres del planeta y su referencia a las glaciaciones, esos hielos.
Sin embargo están equivocados. Primero porque de sobra sabemos que los pobres les interesan un carajo, y que este argumento es el que usan a menudo para reconvertir a sus adversarios políticos en élites desprovistas de alma (independientemente de la verdad de estas afirmaciones en determinadas ocasiones, dudo mucho que ellos no sean "élites" desprovistas de alma y esas cosas).
Y segundo porque el cambio climático existe. No porque haya dejado de nevar o de hacer frío. Que no. Sino porque las temperaturas son más calidas, los polos se van al carajo y en Madrid no hay quien respire.
Y a veces ni quien duerma desde que esa vecina malévola ha empezado a poner Camela a todo trapo. Aunque eso todavía no está demostrado que influya en el cambio climático.