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Un poco de sentido del humor y mala leche nunca vienen mal. Sobre todo en estos tiempos en que hay que andarse con pinreles de plomo napoleónico para no ofender a ningún colectivo. Y menos a un colectivo religioso, naturalmente.
De eso va un poco el nuevo observatorio que ha puesto en marcha la FIdA, el Observatorio Anti-Difamación Atea que, en la línea de las hordas de victimistas de cualquier confesión, se ofenderá ante cualquier ataque que sufran los suyos.
"Un poco hartos de soportar tanta mojigatería por parte de los integristas religio-quisquillosos", declara la FIdA, "prestos a clamar como borregos acogiéndose a un imaginario derecho a blindar sus fantasías paranoicas y sus burdas creencias mágicas ante cualquier crítica, burla, chiste o parodia que ponga en tela de juicio dichas supuraciones cerebrales, hemos creado por fin el OADA (Observatorio Anti-Difamación Atea), peligroso instrumento mediante el cual les seguiremos el juego, nos haremos las víctimas y reclamaremos compensaciones varias en cada ocasión en que los chamanes clericales o sus aguerridos propagandistas pretendan reducir el ateísmo a un absurdo o equiparar la racionalidad y la honestidad intelectual con su beata barbarie".
Lo dicho. Un poco de humor no viene mal cuando hasta el más vil de los mindundis pone el grito en el cielo cuando se critica mínimamente sus creencias religiosas o, más comúnmente, las barbaridades que se cometen en el mundo a cuenta de la fe (de cualquier tipo que sea, repito).
¡Que se preparen! Porque como dicen estos ateos, "no vamos a dejar pasar ni una".