Anexo al post anterior
Tengo que envainármela. La opinión, naturalmente. Al menos en parte. En el post de ayer, y creo que en algún otro anterior, afirmaba que los empresarios y los banqueros están contentísimos de que el Estado no intervenga en sus trapos sucios hasta que todo se va al carajo. Sarri, de hecho, hace una afirmación semejante en un comentario previo.
Sin embargo acabo de mantener una conversación con Juan que ha cambiado en parte mi punto de vista. El Estado ya intervenía antes de que todo se fuese al carajo. De hecho, tal y como me comentaba, los tipos de interés son fijados por los estados. Lo que significa que sí, que el Estado interviene y que, si el Estado no interviniera, al final no tendría la responsabilidad de salvar al sistema cuando está a punto de morirse. Dejaría al banco de turno solo ante el peligro, de tal forma que sólo se responsabilizarían los más listillos de de las pifias de turno.
Esto no significa, desde mi punto de vista, que el concepto de Estado Social deba ser suprimido de un plumazo al mismo tiempo que se suprimen las intervenciones gubernamentales en economía. De hecho creo que esto no haría sino agravar los problemas. Echemos un vistazo si no a Estados Unidos, donde el Estado Social es inexistente.
Allí el americano medio ahorra mediante fondos de pensiones porque no tienen un Estado que le guarde los cuartos rigurosamente cada mes para devolvérselos tras la jubilación. Y, cuando el sistema se rompe, esos fondos de pensiones se quedan sin pasta. Es solo un ejemplo, y poco espacio el de un post para tratar todo lo que habría que tratar. Pero sin duda esto no funciona. La cuestión es cómo debe funcionar. Y si ciertamente esta crisis supondrá un cambio.
A ver si alguien se anima y pone en marcha un blog de Economía.











