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Leopoldo Abadía es un simpático personaje que ha sorprendido a toda España con su visión de la crisis económica. O más bien con su sencilla y accesible explicación.
De todos es conocido aquel famoso vídeo en el que Buenafuente recibe a Abadía quien, con detalle y buen humor, explica a los españoles el pretendido Origen de Todo: las hipotecas subprime. Precisamente porque este vídeo es ya muy conocido os invito a ver otro en el que Abadía explica el caso Madoff.
Ahora el profesor Abadía anda escribiendo en El Confidencial (lo descubrí hace un par de semanas y ya hablé del tema). El último de sus artículos que leí era bastante optimista, y lanzaba una arenga que tipejos viles como yo agradecen: dejemos de llorar y a resistir al invasor. O sea, la crisis.
Esto, sin embargo, no quiere decir que no busquemos causas, las discutamos, hablemos de posibles soluciones y luchemos por conseguirlas. Al contrario. En tiempos como esto la mugre que se nos viene encima contribuye a animarnos a interesarnos por la Economía (eso que deberíamos dar más importancia al votar) y por las jugarretas que nos preparan los de siempre y los que no lo son.
Porque no lo olvidemos. Recordémoslo siempre. Durante años (y a menudo mal aconsejados por el prójimo) nos hemos creído dioses y hemos pedido créditos de escándalo, nos hemos hipotecado hasta las cejas, hemos comprado un coche que hemos tardado en pagar cinco años y nos hemos creído el cuento de que dentro de este sistema teníamos un futuro maravilloso pese a nuestros contratos temporales o sus variantes eufemísticas.
Y encima ha habido quien aprovechó la coyuntura para hacerse el listillo (España siempre) y se pilló el típico piso en el Retiro mientras pagaba otra hipoteca para especular por libre. Y ahora...
Ahora estamos en crisis. Y sí, hay que quejarse, hablar, prepararla... Lo que queráis. Pero por encima de todo ello me quedo con el optimismo de Abadía que puede resumirse en lo siguiente: Basta de berrearle al Estado y luchemos a muerte.
Después de todo somos hombres libres y los persas ya han caído sobre nosotros.
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