El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, abrió la campaña electoral llamando a una gran participación en las urnas el próximo 9 de marzo a aquellos que quieran que gane "el diálogo y la convivencia y que pierda la intolerancia y la crispación, que le vendrá muy bien a España".

AGENCIAS
Zapatero comenzó su discurso recordando las bombas del 11-M durante la campaña electoral de hace cuatro años y pidió recordar la memoria de las 192 víctimas de aquel atentado y de todas las víctimas del terrorismo, un mensaje que puso en pie a los 2.500 simpatizantes reunidos en el Palacio Municipal de Congresos de Madrid.
A falta de unos minutos para las doce de la noche, y mientras el auditorio coreaba una cuenta atrás, Zapatero simbolizó el comienzo de la campaña pulsando un interruptor en un pequeño cubo con las siglas del PSOE, mientras en los monitores del escenario aparecía el lema del partido para la campaña, "Vota con todas tus fuerzas".
Ante una campaña "decisiva", Zapatero pidió a los socialistas que hagan el máximo esfuerzo, que trabajen cada jornada "hasta el último minuto" y que suden "la camiseta" para lograr la victoria el 9 de marzo, porque, ha recordado, "nada está decidido".
En las elecciones, aseguró, se decidirá entre una política de diálogo y de convivencia o una política de "ordeno y mando", entre una política por la libertad, la modernidad y por una España solidaria y una política "autoritaria, antigua e insolidaria".
Zapatero quiso dejar claro que todo lo conseguido hasta el momento es gracias al "voto de los ciudadanos", responsable de la retirada de las tropas de Iraq, de la subida de las pensiones mínimas, de la ley de igualdad o de que España esté junto a la legalidad internacional y "lejos de un poder arbitrario".
"La España del futuro"
Atribuyó la "fortaleza económica" del país a ese voto, pero también al vicepresidente Pedro Solbes, que fue ovacionado como un héroe al llegar al recinto tras debatir en televisión con Manuel Pizarro: "Le basta con un ojo para que tengamos tranquilidad sobre el futuro de la economía en sus manos", a la vez que aseguraba que había ganado el debate "de calle".
A su juicio, el 9 de marzo se decide entre "la España de antes y la España del futuro", y la mayoría de ciudadanos quiere que la vida pública "discurra con respeto" y apuesta por la España de la confianza. "La España del miedo quedó atrás, ésta es la España del futuro, la España de antes no volverá nunca", aseveró.
En este sentido, advirtió de que "si gana el egoísmo, el afán sin más de poder por el poder, se trasladará a todos los ámbitos: la oficina, la fábrica, la empresa, y si gana la intolerancia y la crispación se trasladará a la calle, a los amigos".
Ante este panorama, Zapatero pidió a sus militantes que demuestren en 15 días que es posible convertir en "realidad los sueños de tantas generaciones que quisieron ver a nuestro país en lo más alto".
Tras mostrarse convencido de que el 9 de marzo abrirán una nueva página "de la brillante historia de la democracia de España", Zapatero pidió una mirada positiva y una sonrisa cada día más amplia porque, ha dicho, "vamos a ganar con una amplia mayoría".
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