Once personas han sido inculpadas en Estonia por importar ilegalmente importantes cantidades de vodka ruso a través de un tubo de dos kilómetros colocado en el fondo de un estanque.

"Puede parecer extravagante e increíble, pero es un verdadero delito", declaró a la agencia AFP una portavoz de la fiscalía, Mari Luuk.
A los sospechosos, rusos y estonios, se les imputa la importación por esta vía inusual de al menos 6.200 litros de vodka, evitando pagar los impuestos de 57.000 euros. Según la fiscalía, se enfrentan a una de pena de hasta a cinco años de cárcel.
El tubo, sumergido en un estanque cercano a la ciudad de Narva (noreste), en la frontera ruso-estonia, era "muy fino pero muy resistente", declaró Luuk.
Este tubo fue descubierto por la aduana estonia en noviembre de 2004, unos meses después de la adhesión de Estonia a la Unión Europea (UE). Dos años más tarde, apareció otro tubo similar en la misma región.
El procedimiento tenía que ser muy lucrativo, ya que el vodka en Rusia es casi un 30% más barato que en Estonia.
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