Vivir en los aledaños de cualquier estadio de fútbol te convierte en vecino del diablo. Basura, ruidos, alcohol, violencia… Historias para no quedarse allí.
JCVélez / laSexta|Noticias
Edificios y más edificios. Barrios enteros repletos de gente rodean hoy día casi la totalidad de los estadios de fútbol de equipos de los equipos de primera división. La fotografía de hace 50 o 60 años ha cambiado enormemente.
También lo ha hecho la forma de festejar ya no las victorias del equipo local, sino de calentar el ambiente en el pre-partido. Ahí comienza el auténtico calvario a los vecinos de la zona partido tras partido, y lo hace bien temprano. Cuando el partido es de máxima expectación, que para la policía es considerado de alto/máximo riesgo – sus motivos tendrán para hacerlo y nosotros para planteárnoslo – el peregrinaje hacia los aledaños del estadio comienza a medio día. Es la hora del aperitivo, al que seguirá la comida, y aunque falten 9 horas para el partido, no serán horas perdidas, sino bañadas en cerveza, vino tinto, y alcohol en general.
El calvario vecinal
En esas horas, los vecinos sufren la penitencia impuesta por vivir cerca del campo. Muchos aseguran que tienen miedo de bajar a la calle, y de hecho son muchos los que durante el fin de semana huyen de casa, o se encierran en ella sin salir para nada. Tienen motivos para hacerlo. “Lo que hacemos es cerrar a cal y canto las puertas y ventanas y no salir ese día para nada” reconocía para laSexta|Noticias un vecino a orillas del Manzanares. Piedras en las terrazas, ventanas rotas, etcétera demuestran que el lobo de los tres cerditos era un “sol” comparado con estos energúmenos. Al menos, él soplaba, no tiraba pedruscos.
El miedo se ha apoderado de los vecinos hasta el punto de equipar sus casas con sistemas de acristalamiento anti-golpes, y otros “muchos estamos deseando cambiarnos de barrio” nos contaba otro, antes de encaminarse a sortear obstáculos en su vehículo.
La ley del “aquí mismo”
Y esa es otra. La doble fila se multiplica por dos a espaldas del cordón policial de seguridad. No hay normas, no hay parquímetros ni reglas de lo que es derecho o es torcido a la hora de aparcar. Perdón, las hay, pero nadie las cumple.
Mientras los conductores hacen del “aquí mismo” su máxima para aparcar, el “aquí mismo” sirve también para dejar los desperdicios del botellón en cualquier lugar de la calle. En la acera, en la calzada, en los portales… en cualquier lugar, menos en las papeleras. Los operarios de los servicios municipales se ven obligados a limpiarlo todo en poco más de una hora, y lo consiguen gracias a la “ayuda” de indigentes en busca de los restos de alcohol que abandonan los aficionados antes de acceder al interior del estadio. Esa es, junto con la seguridad, la principal queja de los vecinos, la basura.
Alguien dijo una vez que “el fútbol, es fútbol”. Pero el fútbol, también es esto.
Yo soy periodista y del Atlei... y madre mía... que razón llevan. Las calles se quedan hechas una auténtica mierda y te aseguro que no es por el padre que va con sus hijos al campo. Yo voy y no ensucio, ni insulto a una cámara y ni mucho menos intento agredirla. Los hay muy chulillos que parece que se tienen que hacer los importantes cuando hay cuatro más como ellos... una pena. Eso sí, en casi todos los equipos españoles... cuecen muchas más habas que aquí. Sino que se pasen un finde por la Ópera, perdón, el Bernabéu.
jajaja vaya tela, yo salgo en ese video! y estoi estudiando periodismo.... pero a vosotros no es puede llamar preiodsitas ... esa noticia que interes tiene? soys unos carroñeros.... os teniamos que haber roto la camara jaja!
Que exagerados sois por dios. Dejad de meter mierda. Con razon os odian allá por donde vais. VOSOTROS PERIODISTAS, SOIS LOS TERRORISTAS.
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