Mujeres violadas, tiendas arrasadas y decenas de muertos es el saldo de la ola de violencia xenófoba que sacude Sudáfrica.
Turbas armadas con navajas, palos y bidones de gasolina incendiaron chozas y golpearon a inmigrantes el lunes, en una escalada de la violencia en las barriadas de Johannesburgo.
La violencia ha dejado al menos 22 muertos desde la semana pasada y ha aumentado la inestabilidad política en un momento en el que Sudáfrica lucha contra los cortes de electricidad, la inflación creciente y el rechazo entre los pobres a las políticas económicas del presidente Thabo Mbeki.
Los exaltados han atacado principalmente a los ciudadanos provenientes de Zimbabue y Mozambique, los mayores grupos de inmigrantes, que son acusados por los pobres de arrebatarles sus trabajos y de aumentar la tasa de crímenes violentos.
Mujeres fueron violadas, tiendas y hogares han sido saqueados y decenas de chozas fueron quemadas. Decenas de personas han sido arrestadas, según testigos.
La policía disparó balas de goma contra los manifestantes y sus helicópteros sobrevolaron el área, mientras los agentes detenían a individuos sospechosos de estar involucrados en la peor violencia vista en las barriadas desde el final del Apartheid.
Los ataques comenzaron la semana pasada en la barriada de Alexandria, pero se han extendido desde entonces al distrito central de negocios de la principal ciudad del país.
Esta ola de incidentes es una vergüenza para un país que se ha jactado de su tolerancia desde el final del apartheid y que espera animar la visita de inversores extranjeros para el Mundial de Fútbol de 2010.
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