El Gobierno de Colombia decidió el martes de forma inesperada aprobar la extradición a Estados Unidos de varios jefes desmovilizados de las milicias paramilitares.
AGENCIAS
Según la edición online el periódico colombiano El Espectador, serían 15 los dirigentes que fueron trasladados desde los centros de detención donde se encontraban hasta el aeropuerto de Caram, donde les esperaban hombres de la DEA (agencia antinarcóticos estadounidense) para trasladarlos a Estados Unidos.
Estados Unidos había pedido la extradición de estas personas por delitos de narcotráfico. La Corte Suprema de Justicia colombiana lo había autorizado, pero como los paramilitares se encontraban en medio de un proceso de paz con el Gobierno el trámite se había suspendido.
Colombia extraditó el miércoles de la semana pasada a Carlos María Jiménez, alias Macaco, el primer ex comandante paramilitar enviado a Washington para responder por acusaciones de narcotráfico tras ser excluido del proceso de paz con el Gobierno.
El Ejecutivo del presidente Álvaro Uribe y los escuadrones paramilitares iniciaron en 2003 una criticada negociación de paz que permitió que más de 31.000 combatientes de esos grupos armados ilegales entregaran las armas, mientras que la mayoría de sus antiguos comandantes permanecen en prisión.
Ex jefes de esos grupos ilegales acusados de graves violaciones a los derechos humanos en medio de su lucha contra la guerrilla izquierdista afrontan procesos por asesinatos, masacres, secuestros, torturas, desapariciones y narcotráfico.
Aunque la Corte Suprema de Justicia autorizó la extradición de otros antiguos jefes paramilitares, el Gobierno las congeló con la condición de que cumplan los compromisos del acuerdo de paz que incluyen no volver a delinquir.
Los paramilitares surgieron en la década de 1980 como ejércitos privados financiados por ganaderos, terratenientes y comerciantes para defenderse de los ataques de la guerrilla, a la que expulsaron de varias regiones en medio de un sangriento conflicto interno de más de cuatro décadas.
Desde que asumió el poder en 2002, Uribe ha extraditado a más de 650 colombianos, la mayoría a Estados Unidos, donde envió previamente a Simón Trinidad, un importante miembro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)