Los restos mortales del ex presidente del Gobierno Leopoldo Calvo Sotelo han abandonado Madrid con destino a Ribadeo (Lugo).
AGENCIAS
Porteadores del Ejército de Tierra sacaron el féretro cubierto con la bandera de España de la capilla ardiente, instalada en el Salón de los Pasos Perdidos, seguidos por el jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, y los presidentes del Congreso, José Bono, y del Senado, Javier Rojo.
Fuera, en la escalinata de la Puerta de los Leones esperaba, situada a la izquierda, la familia del fallecido y, a la derecha, los políticos y representantes de las instituciones del Estado. En este grupo se encontraban la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega; la ministra de Educación y Asuntos Sociales y sobrina del ex presidente, Mercedes Cabrera; la presidenta del Tribunal Constitucional, Maria Emilia Casas; el presidente del Tribunal Supremo, Francisco José Hernando, y los miembros de las Mesas del Congreso y el Senado.
En la escalinata se pudo ver también al presidente del PP, Mariano Rajoy; a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre; al alcalde de la capital, Alberto Ruiz Gallardón; y a la dirección del Grupo Popular en el Congreso, encabezada por su portavoz, Soraya Sáenz de Santamaría, así como a varios diputados del PP.
En la Puerta de los Leones de la Cámara Baja, miembros de los tres Ejércitos rindieron honores a Calvo Sotelo, al son primero de una marcha fúnebre y después del Himno Nacional. El féretro fue subido a un armón de artillería tirado por cuatro caballos y dos jinetes. Esta ceremonia fue seguida en primera línea por Zapatero, Bono, Rojo y el jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), Félix Sanz Roldán.
Justo detrás de féretro se situaron los familiares del ex presidente del Gobierno, con su viuda Pilar Ibáñez-Martín, al frente, que estuvo acompañada de sus hijos y nietos. Las más pequeñas, que portaban algunos ramilletes de flores y que se situaron detrás de los mayores, tuvieron un comportamiento ejemplar durante todo el acto.
Detrás de la familia, se colocaron las autoridades y políticos, que acompañaron el féretro hasta la Plaza de Neptuno, junto con los batallones de las Fuerzas Armadas.
Ya en la glorieta de Cánovas del Castillo, cuando el cortejo se preparaba para introducir el féretro en el coche fúnebre, se produjo la anécdota del acto, uno de los caballos que tiraba el armón del artillería se desplomó repentinamente en el suelo, donde permaneció durante un par de minutos. Tras darle de comer y calmarle, los jinetes lograron que volviera a levantarse, poco después de que se disparase una salva, a la que siguió un toque de oración.
El ataúd con los restos mortales de Calvo Sotelo partió a las once en punto de la mañana hacía la Base Aérea de Torrejón de Ardoz (Madrid) en un coche fúnebre en el que se introdujeron dos coronas de flores, una con los colores de la bandera de España, y otra, con flores blancas, enviada por los Reyes. El resto de coronas fueron trasladadas en otro coche.
Tras la partida del cortejo, los políticos conversaron durante unos minutos antes de despedirse en la Plaza de Neptuno. Así, Zapatero saludó a Ruiz Gallardón y en otro momento hizo lo propio con Esperanza Aguirre. Antes de marcharse dio la mano a Rajoy.
El féretro quedará instalado en torno a las dos de la tarde en la capilla ardiente del salón de Plenos del Ayuntamiento de Lugo, donde después será enterrado.
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