Una joven de 15 años sufrió una agresión el pasado domingo, día 10 de febrero, en las pistas deportivas de un colegio del municipio vizcaíno de Ermua. Según los familiares de la víctima, varios adolescentes le golpearon con una barra de hierro, le quemaron el pelo y le arrollaron con una moto, ante la mirada indiferente de varios testigos.
AGENCIAS
Según ha confirmado este miércoles el departamento vasco de Interior, los padres de la menor interpusieron una denuncia por la paliza que había recibido su hija y la Ertzaintza mantiene abierta una investigación para identificar a los autores del ataque, al tiempo que el juez encargado del caso ha decretado secreto del sumario.
La familia de la joven ha relatado a varios diarios que la agresión se produjo el pasado domingo 10 de febrero por la tarde, en las instalaciones deportivas de un centro educativo del barrio de Ongarai, en Ermua, durante una riña entre varias jóvenes.
Sólo un joven quiso intervenir en defensa de la chica y también fue golpeado por los agresores.
Cuando finalizaron los golpes, la menor caminó hasta su casa sangrando por la boca, los oídos y la nariz, así como con numerosas contusiones en la espalda y graves lesiones en un ojo, por lo que sus padres la trasladaron a un ambulatorio para que fuera atendida y, desde ahí, fue evacuada al Hospital Donostia de San Sebastián.
Un único agresor
Sin embargo, el Gobierno vasco asegura que ha sido sólo una persona la que ha agredido a la menor en Ermua y se trata de una joven de 16 años que sufre "serios desajustes familiares", mientras que la víctima, de 15 años, es hiperactiva "y su relación con los demás alumnos es, frecuentemente, conflictiva".
En un comunicado, el Departamento de Educación, Universidades, e Investigación manifiesta que la agresión a la alumna se produjo fuera del horario escolar, el domingo 10 de febrero, en un recinto abierto al público por su carácter deportivo. Son unas pistas exteriores del centro educativo de Ongarai.
La alumna agresora tiene 16 años y ha sufrido "serios desajustes familiares". La estudiante llegó al centro escolar Anaitasuna Ikastola hace dos años, procedente de un piso de acogida. Ante los problemas de comportamiento y de falta de integración en el centro durante el curso 2006/2007 fue enviada a un programa complementario, en el que se le ha hecho un seguimiento "muy individualizado". La joven está sujeta a medicación, pero no suele seguir el tratamiento médico indicado.
El Gobierno vasco ha averiguado que la semana pasada la agresora amenazó con un intento de suicidio y había comentado haber recibido amenazas. Hoy mismo ha sido recogida por su madre y es previsible que no vuelva al centro escolar por un tiempo.
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