El prestigioso diario asegura que el Ejecutivo "hizo lo correcto" al no rescatar a la inmobiliaria Martinsa-Fadesa, ya que simplemente hubiera retrasado lo "inevitable".

El rotativo estadounidense apunta que "la última esperanza" de Martinsa antes de declararse en suspensión de pagos era el Instituto de Crédito Oficial (ICO), que al rechazar las demandas de la inmobiliaria, envió una fuerte señal acerca de la gravedad de las condiciones.
El periódico apunta que, a diferencia del Gobierno de EEUU, "parece que las autoridades españolas desean poner boca arriba la crisis financiera de su sector inmobiliario". Además, señala que el sector inmobiliario español encara un "doloroso pinchazo de la burbuja" y advierte de que la solicitud de concurso voluntario de acreedores presentada por Martinsa-Fadesa podría provocar una "cascada" de quiebras, reestructuraciones, y preocupaciones en el sector bancario.
En este sentido, 'WSJ' apunta que la suspensión de pagos de Martinsa-Fadesa probablemente no será la última, puesto que las ventas de nuevas viviendas se han hundido, lo que provoca que los promotores se encuentren cortos de la liquidez necesaria para hacer frente a su endeudamiento.
De este modo, el diario considera que las pérdidas sólo harán que los bancos sean más cautos y señala que Martinsa debe, entre otros, 1.000 millones de euros a Caja Madrid, 700 millones a La Caixa y 400 millones al Banco Popular. Unos préstamos que serán tratados como préstamos en riesgo de mora por lo que las entidades deberán provisionar el 25% de los mismos.
El periódico afirma que los bancos españoles cuentan con una "gruesa capa de grasa" en los balances por las provisiones que "sabiamente" estableció el Banco de España durante el prolongado 'boom' de la economía, aunque advierte de que las entidades más pequeñas podrían ver desaparecer sus beneficios trimestrales.
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