Al menos 45 personas han muerto y decenas han resultado heridas este jueves, en uno de los atentados suicidas más sangrientos de los últimos meses. El ataque se produjo durante un funeral en la provincia de Diyala, al noroeste de Bagdad.
Según las primeras informaciones, el terrorista detonó, en medio de la multitud, el cinturón de explosivos que llevaba adosado al cuerpo.
El ataque ocurrió en la localidad de Abu Mohamed, a 120 kilómetros de la capital iraquí, según informaron fuentes policiales, una zona donde las milicias de Al Qaeda han conseguido reagruparse.
El atentado se produce pocos días después de que un doble ataque terrorista en el país acabara con la vida de medio centenar de personas.
Un coche bomba, detonado en el centro de la ciudad de Baquba (a 150 kilómetros al noreste de la capital), mató el martes a más de 40 personas. El segundo atentado se produjo en Ramadi, al oeste de Bagdad; en él murieron más de 15 personas.
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