Algunos surferos estadounidenses empaquetan la basura que encuentran en las playas y la ponen a la venta para protestar. Han recogido desde tapones de plástico, a colillas, cadenas e incluso preservativos.
Quién no ha pisado una colilla apagada en la arena de la playa o ha cogido con la mano sin querer un condón usado mientras braceaba en el mar. Es asqueroso. Iba siendo hora de denunciar con contundencia este deterioro del litoral. Y quiénes podrían hacerlo mejor que los amantes de las olas: algunos surferos estadounidenses han recogido un montón de desechos en varias playas de California, Texas, y por supuesto Hawai, y los han puesto en venta.
En bandejas listas para llevar, al igual que un kilo de filetes, los surferos de la Surfrider Foundation empaquetan la basura como si fueran alimentos y la venden por 1 ó 3 dólares en mercados locales, dependiendo del contenido. Por ejemplo el 'Mix de playa privada', Malibu, cuesta 2,89 euros y contiene cadenas oxidadas. Con esa bandeja, 'rica', 'rica', quieren denunciar el acceso restringido y la privatización de muchas playas, así como la destrucción de su hábitat. Otra bandeja que quita las ganas de comer es la de colillas de cigarrillo de la playa californiana Venice Beach. Sale a 1'59 euros y con ella los surferos recuerdan que cerca de 200 millones de libras (unos 90.600.000 kg) de colillas son desechadas cada año. ¿Se imaginan ir al super y encontrar en los refrigeradores estas bandejas junto a los yogures?
La campaña Una imagen vale más que mil palabras, es como un puñetazo al estómago que nos obliga a reflexionar sobre la cantidad de desperdicios que se vierten a diario en nuestros océanos, sobre lo que dejamos detrás de nosotros después de un radiante día de playa.
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