Un grupo de cientÃficos ha logrado modificar genéticamente la planta del tabaco para que se vuelva de color rojo cuando debajo de ella haya enterrada una mina terrestre.

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La planta del tabaco ha sido modificada genéticamente para provocar un pigmento rojo igual que el del tomate o las manzanas cuando sus raíces detecten dióxido nitroso filtrado desde las minas.
En cuestión de diez semanas, la planta cambia su pigmentación y se vuelve roja, descubriendo que debajo de ella o muy cerca se encuentra una mina terrestre.
El investigador Estelle Kempen, de la Universidad de Stellenbosch, Sudáfrica, dijo: “Será obvio si un área tiene minas porque estas plantas se volverán rojas”. “Las plantas también podrán contarnos si un área ha sido limpiada correctamente”, añadió.
Las plantas han sido probadas satisfactoriamente en laboratorios y en invernaderos y se están utilizando en campos de prueba en Serbia y Sudáfrica.
La firma de biotecnología Aresa, que está realizando los ensayos en el exterior, previamente probó su tecnología de “detección roja” en una hierba común llamada “Thales cress”, pero los científicos dijeron que era demasiado pequeña como para verla a una cierta distancia.
Las plantas de tabaco fueron escogidas porque son muy resistentes, de fácil crecimiento y ensanchan más cuando se desarrollan.
La ONU y los grupos de limpieza de minas terrestres están observando las pruebas con gran interés. El director ejecutivo de Aresa, Steen Thaarup, aseguró: “Esto podría ser una eficiente y económica forma de llevar a cabo la limpieza de minas”. “Hay algo de ironía en usar el tabaco para esto – podría comenzar a salvar vidas por una vez”, afirmó.
Becky Maynard de la organización “No más minas terrestres” de Londres, que recauda fondos para acabar con estas minas, dijo que las plantas serían una herramienta muy útil pero que las comunidades todavía contarán con ingenieros y físicos para eliminarlas.
Se estima que hay 80 millones de minas terrestres enterradas en el mundo, cubriendo alrededor de 120.000 millas cuadradas.
Ochenta y cuatro países están plagados de ellas y países como Angola, Afganistán, Bosnia y Mozambique son los más afectados.
Estas minas matan o hieren a 18.000 personas al año, siendo un 80% de las víctimas civiles.