Facebook ha introducido el caos en la limpia y ordenada Suiza. Este verano se ha puesto de moda el botellón importado de España y organizado a través de quedadas en la Red.
Fiesta. Gratis. Siesta. Son las palabras básicas del español que los guiris se llevan a sus países a la vuelta de vacaciones. Ahora a esta lista podemos sumar botellón.
Porque el botellón español es la comidilla de la prensa suiza y no la traducen.
Los helvéticos están en shock. Por culpa de Facebook sus apacibles ciudades se están llenando de basura cada fin de semana. Antes impensable.
Vacaciones en España
Todo comenzó hace unas semanas cuando Jan Frölich, un joven suizo recién llegado de España y enamorado del famoso botellón decidió convocar a través de Facebook a todos sus amigos para trasladar la tradición española a las plazas de las principales ciudades suizas.
La invitación corrió como la pólvora y en un abrir y cerrar de ojos tenían lugar este agosto macrobotellones de hasta 1.200 participantes en Berna, Lausana y Zurich.
Novatos
Es curioso leer en el Neue Zuercher Zeitung explicaciones como: “Después de la medianoche todavía seguían de fiesta unos 300 jóvenes (de los miles que se concentraron). ¿A las doce de la noche quedaba menos de un tercio? Vaya escándalo.
Lo es. El rastro de botellas sacó de su letargo estival a políticos, policía y periodistas.
Este verano de 2008 pasará como el verano en el que el país de Heidi fue invadida por las fiestas al aire libre y el alcohol sin freno.
Pero lejos de hacer chistes la situación ha generado alarma social y los medios de comunicación buscan expertos españoles que aporten las claves del fenómeno botellón.
Quieren orientar a sus lectores más allá de titulares anunciando diluvios de niños en coma etílico, avalanchas de basura en los cuidadísimos parques suizos, y lo peor: mucho ruido como en pleno centro de Barcelona o Madrid hace diez años.
Todavía no está prohibido
Los Ayuntamientos de Zúrich y Lausana han advertido a los jóvenes que les pondrán multas. Pero no por beber alcohol en la calle, que no está prohibido en Suiza, sino por usar sin autorización un espacio público.
Ginebra lo permitió pero con vigilancia policial. En Berna mandaron a expertos y psicólogos de organizaciones contra la adicción para explicar a los asistentes los peligros de beber.
Lluvia
El mejor aliado ha sido la llegada del mal tiempo. Al último botellón sólo se apuntaron cien jóvenes. Beber cubatas bajo la lluvia no es tan cool.
Publicidad
Publicidad
Publicidad