Sarkozy consigue que el Parlamento francés apruebe por un solo voto la reforma de la Constitución que entre otras cosas contempla la delimitación del poder del propio presidente.

AGENCIAS
Los parlamentarios franceses, reunidos en Congreso en el Palacio de Versalles, han aprobado, por un margen de un sólo voto, la revisión de la Constitución impulsada por el jefe de Estado, Nicolas Sarkozy, y su Gobierno conservador.
Sólo ha faltado uno de los 906 parlamentarios —576 diputados y 330 senadores— franceses, de los cuales 539 han votado a favor de la reformar, 357 en contra y ha habido 9 votos en blanco, que no entraban en el recuento, lo que ha servido para alcanzar la mayoría de tres quintos necesaria para aprobar la reforma.
El texto amplia los poderes del Parlamento, delimita los del presidente y da nuevos derechos a los ciudadanos.
El presidente Sarkozy ha planteado la reforma como el camino para reforzar los poderes del Parlamento. Pero la oposición de izquierdas asegura que, al contrario, conducirá a una 'presidencialización' de la República francesa.
Alrededor de la mitad de los artículos de la actual Carta Magna cambiarían con esta reforma, que otorga al Parlamento más mecanismos de control e iniciativa para instaurar la posibilidad de celebrar referéndums por iniciativa popular.
Además, recupera un principio de 1875 que prohíbe la entrada del presidente en el Parlamento debido a la separación de poderes. A cambio, el Jefe del Estado recibe una inmunidad casi total pero no puede estar en el cargo más de dos mandatos consecutivos.
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