La familia de Ingrid Betancourt, secuestrada desde hace seis años por las FARC, ha lanzado un llamamiento a la comunidad internacional y al gobierno de Colombia para lograr un acuerdo humanitario urgente con la guerrilla, ante el crÃtico estado de salud de la ex candidata presidencial, ha advertido su hijo, Lorenzo Delloye.
De acuerdo con su hijo, “no tenemos más tiempo. Es tan simple como eso. Si no reaccionamos rápido, mamá va a morir”. Según Lorenzo Delloye, estamos ante una situación de “urgencia”, lo que exige la rápida intervención de la comunidad internacional.
La familia de la franco-colombiana pidió, por ello, a los jefes de Estado de todo el mundo que den su apoyo al presidente de Colombia, Alvaro Uribe, para que acepte "con valentía y en el más breve plazo posible" discutir con las FARC las condiciones de "un acuerdo humanitario en la zona de Pradera y Florida" con el apoyo y la presencia de la comunidad internacional.
Las fuerzas internacionales de interposición darán garantías al Gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, de que "no arriesgan nada", porque no se trata de una operación "de seguridad" sino "humanitaria", dijo el hijo de la secuestrada.
La petición de la familia de Betancourt está recogida en el denominado 'llamamiento de París por un acuerdo humanitario inmediato', presentado este jueves en la capital gala por el Comité de apoyo a Ingrid Betancourt .
Urgencia humanitaria
En la rueda de prensa, el ex marido de la rehén, Fabrice Delloye, aseguró que se trata de una situación de "urgencia humanitaria absoluta" por lo que "no hay otra posibilidad más que lucha por el acuerdo humanitario".
"Ingrid se está muriendo", añadió Delloye, que también pidió a las FARC facilitar el acceso a una misión médica a la zona donde se encuentra retenida Betancourt.
Recordó que la secuestrada padece hepatitis desde hace tiempo y que es consciente de que, "a pesar de todos sus esfuerzos" sabe que será la última en salir de la selva. "Y ya no tiene fuerzas", dijo, por ello, no se puede esperar a la “buena voluntad” de las FARC.
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