Se titula ‘Falling Down’ y es su primer single, pero era uno de los momentos musicales más esperados del año: el lanzamiento del primer disco de la bellísima y polifacética Scarlett Johansson.
VÍCTOR GARCÍA
A base de diez versiones de la música áspera de Tom Waits y con la colaboración de todo un genio como David Bowie, Scarlett da el salto a la música con un álbum titulado ‘Anywhere I lay my Head’ (Cualquier sitio en el que apoyo mi cabeza), que parece una clara referencia a que todo lo que toca se convierte en oro.
A la venta el próximo 20 de mayo, esta es la nueva apuesta de toda una reina Midas de los escenarios, que ha optado por grabar un disco de música seria y no seguir los escarceos de pop para adolescentes que ha realizado algunas de sus compañeras de profesión.
El disco, que promete ser un auténtico bombazo, fue grabado en 33 días en un estudio de Luisiana, durante un hueco que tuvo que sacar la nueva solista entre rodaje y rodaje, ya que Scarlett no ha parado de estrenar películas en todo este tiempo.
Producido de la mano del gran David Sitek, el álbum cuenta con la colaboración de grupos de la escenografía independiente estadounidense como los ‘Yeah Yeah Yeahs’ y ‘Celebration’. Además, en él, Scarlett se lanza a cantar un tema original, titulado 'Song for Jo'.
La Johansson ya flirteó con el mundo de la música hace un par de años, cuando grabó una versión del mítico ‘Summertime’ de George Gershwin para un recopilatorio benéfico. Además, pocos pueden olvidar su actuación en el karaoke japonés de ‘Lost in Traslation’, donde la actriz interpreta el ‘Brass in pocket’ de los Pretenders.
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