El abulense, en una exhibición asombrosa, reventó la carrera en la mÃtica ascensión para vestirse el maillot amarillo, a cuatro etapas del final del Tour, y lograr una ventaja de 1:24 sobre Schleck y 1:34 sobre Evans.
laSexta|Noticias
La ronda gala tiene una deuda pendiente con un trabajador incansable como Carlos Sastre, un corredor que siempre está ahí, que lleva muchos años peleando por un sueño que está más cerca que nunca de cumplirse.
Dicen que el ciclismo es para valientes, y el abulense del CSC lo es como el que más. Todo pundonor, a Sastre nunca nadie le ha regalado nada y lleva desde 2004 quedando entre los mejores de todas las rondas en las que participa, incluidos un podio en el Tour y otro en la Vuelta, pero la victoria siempre le ha sido esquiva.
Por eso esta etapa la recordará toda su vida, no solo por la forma de lograr la victoria, sino porque por fin el ciclismo está a punto de saldar su deuda con un corredor menospreciado, quizás por falta de carisma, pero que siempre nos ha regalado un ciclismo de los que hacen afición.
Él sabía que era su día, que no podía fallar y decidió atacar como los grandes, desde abajo. Nada más comenzar la ascensión al gigante alpino, después de llevar en las piernas las subidas al Galibier y a la Croix de Fer, el abulense no se lo pensó y lanzó un ataque seco, que tuvo que abandonar porque Denis Menchov se había pegado a su rueda.
Nada más volver al grupo, a 13 kilómetros de la cima, Sastre volvió a demarrar y esta vez sí que dejó a todos sus rivales para encarar en solitario las 21 curvas del mítico puerto. Parecía una locura, pero este deporte es lo que tiene, que está hecho para locos.
Poco a poco, el español iba arañando segundos a un grupo de favoritos que no se ponía de acuerdo en quién debía llevar el peso de la persecución. El sufrimiento se iba incrementando a medida que los kilómetros pasaban, pero Sastre sabía que lo podía conseguir, que lo iba a conseguir.
El sueño se hacía realidad
Con 9 kilómetros todavía por delante el maillot ya era suyo, y eso le dio alas al abulense para seguir incrementando su ventaja y así poder tener alguna posibilidad de cara a la contrarreloj del sábado, sobre 53 kilómetros, que decidirá el Tour.
Sus perseguidores se lanzaban continuos ataques que no llevaban a ningún lado, hasta que finalmente fue Cadel Evans el que tomó la responsabilidad y comenzó a marcar el ritmo del grupo de favoritos, lo que sirvió para que Sastre no llegase a meta con los 3 minutos de ventaja que habría necesitado para sentenciar la ronda gala.
El abulense no esprintó en la línea de meta, algo que le podría haber dado algún valioso segundo de más. Un excelente Samuel Sánchez entró segundo, y Frank Schleck y Evans cedieron 2:13 y 2:15 respectivamente.
Con estos tiempos, Sastre se coloca líder; segundo es su compañero Schleck, a 1:24; tercero es Bernhar Kohl, a 1:33, y el gran peligro de cara a la victoria final, Cadel Evans, ocupa la cuarta plaza, a 1:34.
El australiano es un gran especialista contra el reloj y será el gran favorito para la larga y dura crono del sábado, sobre 53 kilómetros, aunque la última palabra la tendrá Sastre. Esperemos que el ciclismo salde este domingo su deuda con un gran luchador y excelente corredor.
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