Javier Fesser presenta en el festival de San Sebastián una pelÃcula inspirada en Alexia González Barros, una niña que murió con 14 años que el Opus Dei quiere canonizar.
Si hace cinco días el holocausto llegaba a San Sebastián, hoy lo hace el Opus Dei de mano de Javier Fesser.
El director del Milagro de P Tinto hace mucho que quería adentrarse en la historia de Alexia González Barros, la hija de una familia del Opus Dei que falleció de una terrible enfermedad en 1985 con sólo 14 años. Ella inspira el personaje de Camino.
Fesser estaba muy interesado en aparcar la comedia para recrear un mundo de ensueño en el que "una niña se enfrenta a sentimientos complejos como la muerte sin la madurez necesaria y sin la libertad moral para expresarlos".
Sin ánimo de ofender
El director tiene "la absoluta convicción de que nada de lo mostrado va a disgustar al Opus Dei". No ha realizado la cinta con el fin de criticarlo, aunque no le gusta que la organización "considere haber encontrado la verdad y se empeñe en venderla".
Su única intención es reflexionar sobre la eterna dicotomía entre fe y razón y “mostrar de un modo explícito y directo el contraste entre la salud del cuerpo y la salud del alma”.
Además, "'Camino' no es Alexia, aunque está dedicada a ella como la persona extraordinaria que fue", matiza Javier Fesser.
La película está protagonizada por Carmen Elías, Manuela Vellés y Nerea Camacho, la joven protagonista, escogida por Fesser entre una selección de más de 500 aspirantes por su "talento arrollador e innato".
Morir con dolor
En la película se muestra "de un modo explícito y directo el contraste entre la salud del cuerpo y la salud del alma", a partir la dolorosa enfermedad de Camino, nombre idéntico al libro de referencia para los seguidores del Opus Dei que escribió su fundador Jose María Escrivá de Balaguer en 1939.
En la Camino de Fesser no hay "crítica ni burla". "Cuando se ve el dolor como algo redentor, algo que te hace sentir privilegiado, es fácil encontrar la parte sobrenatural en ello, aunque la grandeza de Camino esté en su naturalidad a la hora de enfrentar la muerte", concluyó Fesser.
La ciencia ficción es el género más apropiado para situar este panfleto sectario que sólo se acerca a la verdad para contextualizar los personajes y las instituciones que pretende denigrar. Revuelve en la coctelera, sus propios delirios morbosos con personajes que de verdad han existido y parece que sólo con decir que esa es “SU HIPÓTESIS sobre los sentimientos y pensamientos que pasaron por la cabeza de Alexia González Barros" ya disfruta de patente de corso para fabular, ridiculizar y caricaturizar a discreción. Fesser, no se ha enterado de casi nada (tampoco creo que pretendiera conocer) pero sí sabe muy bien que su película es la bala que alimenta el cargador de la ignorancia. De hecho, hay ya opiniones en la prensa digital que dan al engendro cinematográfico un valor documental para "comprender, justificar o denostar" a personas e instituciones a pesar de que el autor se justifica ¡¡Nada nuevo bajo el sol!! Recomiendo la lectura pausada de este texto http://www.unav.es/capellania/fluvium/textos/documentacion/OpD22.htm
En primer lugar esta organización tiene todo el derecho del mundo a considerar que ha encontrado la verdad, y en una sociedad abierta a nadie con un mínimo de CIUDADANÍA debería disgustarle esto.La Iglesia no es relativista, cree por tanto en la Verdad como realidad existente y objetiva, y es coherente creyéndolo.Lo que no es coherente es que quienes sí son relativistas actúen en la práctica como si su ideología particular fuera la Verdad Absoluta, y pretendan imponerla llegando para ello incluso al extremo de instrumentalizar la Educación Pública para que esa "Verdad"? sea aprendida oficialmente y obligatoriamente bajo evaluación por los ciudadandos más vulnerables intelectualmente como son los niños y jóvenes.Si la Iglesia actúa como quien está en la Verdad es coherente.Si lo hace un relativista no.La diferencia, además está en que la Iglesia no impone la Verdad ni la vende, sólo la propone y comunica en libertad, mientras que Educación para le Ciudadanía es impuesta obligatoriamente, y el listillo que ha hecho esta película sí va a vender.Son sólo dos ejemplos.Si la Iglesia afirma ser depositaria de una Verdad que le ha sido dada, y la comunica, y la comparte, y la propone libremente , aunque uno no quisiera compartirla cuando menos sería elegante agradecerlo y respetar."Humilde y libre es la Verdad".Sin embargo la ideología progre diciéndose relativista aspira a imponerse y es arrogante arrojando burlas y sambenitos sobre quienes no la compartimos.Esa es la diferencia. Por lo demás, y con todos los respetos, las reflexiones de Fesser sobre la dicotomía entre fe y razón suenan patéticamente a reflexiones de mesa camilla, cuando en la actualidad hay especialistas y pensadores de la altura intelectual y la categoría académica de Benedicto XVI, que de esto saben un rato y le han dedicado años de investigación y estudio, y han escrito tochos.A ellos le remito a Fesser si es que de verdad le interesa el tema.
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