La aerolÃnea ha indicado que a partir del 25 de agosto comenzará a cancelar todos los billetes que no fueron adquiridos a través de su página web.
Así de claro lo tiene Ryanair: si no has comprado un billete para volar con la compañía en la página oficial de ésta, te quedas sin vuelo.
La aerolínea ha desoído las recomendaciones de la Comisión Europea para que respetase las reservas realizadas a través de agencias on line porque “iría en claro prejuicio de los consumidores” y ha decidido materializar sus amenazas.
Su directora de ventas, Sinead Finn, ha anunciado en rueda de prensa en Barcelona que van a cancelar todos los billetes con fecha a partir del 25 de agosto vendidos a través de otros portales de viajes que no sean el suyo.
Asimismo, ha explicado que ya están devolviendo el dinero a estas páginas para que a su vez se lo den de nuevo a los clientes de forma que, con estas dos semanas de adelanto, los clientes tengan tiempo de comprar el billete en la página oficial.
De esta forma, la aerolínea se justifica por la “violación” por estas páginas del "copyright" de ryanair.com, de las condiciones de uso de la web y por incrementar los precios con lo que califican como "tasas ocultas".
En el caso de la agencia española on line Atrápalo, la responsable de Ryanair ha cifrado el incremento de coste a través de estas "tasas ocultas" en 10 euros por billete.
En algunos casos, no precisamente el de esta última web, los incrementos por estas tasas pueden ser de hasta el 200%, según han justificado hoy desde Ryanair.
Cruce de denuncias
No se ha explicado qué tipo de medidas legales se han tomado contra Atrápalo, el único portal que ha sido denunciado por la compañía aérea en España, de manera que Finn no pudo detallar ni cuándo se ha puesto la denuncia, ni en qué juzgado se tramita.
Aunque no son los únicos que piensan acudir a los juzgados para pelear en este asunto, porque tanto Rumbo como Atrápalo estudian tomar medidas legales.
Este último cree, según explica en un comunicado, que la compañía aérea "persigue crear una clima de desconfianza” y que su actitud evidencia “su mala fe y malas prácticas competitivas” y la “miopía empresarial”, prefiriendo crear conflicto antes de tratar de atraer clientes.
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