El ex gobernador de Massachusetts Mitt Romney, retirado de las primarias republicanas el pasado 7 de febrero, ha dado su apoyo al senador por Arizona John McCain en su carrera hacia la Casa Blanca. Con este aval, McCain podría ganarse a parte del sector conservador del partido, más reticente a apoyar su candidatura.

Todavía quedan meses de primarias, pero los respectivos partidos empiezan a dejar atrás el proceso de elección de candidatos y fijar su mirada en las elecciones presidenciales del 9 de noviembre. Después de semanas de fuego amigo, demócratas y republicanos tratan de recuperar la unidad en sus formaciones.
El primero ha sido el Partido Republicano. Cuanto antes se despeje la incógnita del candidato, a estas alturas bastante claro entre los conservadores, antes podrán unir sus esfuerzos contra el Partido Demócrata. El último en unirse a esta lucha ha sido Mitt Romney, después de una dura batalla con McCain durante las primarias.
Hasta su retirada, el ex gobernador de Massachusetts acumuló 280 delegados. Si un número suficiente de ellos opta por respaldar a McCain, éste podría conseguir en breve los 1.191 delegados necesarios para conseguir la candidatura.
Según Romney, McCain es el héroe “capaz de liderar a nuestro país en un momento peligroso”. Tras el duro enfrentamiento entre ellos, Romney aseguró que ahora avanzan “juntos por el bien de nuestro partido y nuestro país”.
“Tuvimos nuestras diferencias en temas específicos, pero nunca hubo dudas sobre la filosofía y principios comunes”, señaló, “aún tengo mis posturas, el senador tiene las suyas, pero como partido nos hemos unido”.
Romney tiró la toalla después del "supermartes" del 5 de febrero, al quedar claro que era prácticamente imposible que pudiese alcanzar a McCain, quien -según los recuentos de CNN- tiene ya más de 800 delegados.
Los demócratas siguen en lucha
En el otro lado, el escenario es bien distinto. La victoria de Hillary Clinton en Nuevo México el 5 de febrero, después de una votación tan estrecha que el recuento ha tardado nueve días, le ha dado un nuevo impulso contra su rival Barack Obama, actualmente favorito para lograr la candidatura demócrata a las presidenciales.
La ex primera dama busca recuperar el pulso de las primarias en Ohio, para lo que acusó al senador por Illinois de carecer de experiencia.
Con un par de guantes de boxeo azules que le regalaron en la planta de automóviles de General Motors en Lordstown, Ohio, Clinton se describió como una luchadora y retrató a Obama como alguien que hace muchos discursos que suenan bien, pero que no ofrece soluciones.
"Esa es la diferencia entre yo y mi rival. Mi rival da discursos. Yo ofrezco soluciones. Es una cosa entusiasmar a la gente. Yo quiero darles poder", dijo la senadora de Nueva York.