McCain realiza un discurso sosegado, al tiempo que su partido recorta puntos con los demócratas. La lucha por la Casa Blanca vuelve a tomar cuerpo con este nuevo impulso de los republicanos.
AGENCIAS / laSexta|Noticias
Los republicanos recortan a pasos de gigantes las distancias respecto a los demócratas.
Las últimas encuestas de la CBS, realizadas entre el 1 y 3 de septiembre, es decir, incluyendo el discurso de Sarah Palin, muestran que el partido republicano ha recuperado dos puntos.
Si este fin de semana el 40% de los votos era para McCain y el 48% para Obama, tras Palin los republicanos suben hasta un 42% en intención de voto.
Eso sin tener en cuenta el efecto del discurso de John McCain. Un discurso sosegado pero muy patriótico que por lo visto está empezando a despertar el sentimiento republicano en EEUU.
Movilizando al electorado
Si hace una semana sólo el 25% del electorado de McCain estaba convencido con su campaña, ahora un 35% está satisfecho. El gancho de Obama en cambio pierde fuerza: ha pasado de contar con el entusiasmo del 67% a un 55%.
La campaña electoral vuelve a tener vida. Todo puede pasar desde que McCain ha vuelto al escenario.
Los republicanos vuelven a la batalla
La Convención Republicana quedó clausurada con un mesurado discurso de aceptación de su candidato presidencial, John McCain, en un tono muy distinto del que enardeció a los delegados por culpa de Sarah Palin.
El final de la reunión republicana, cuyo inicio quedó deslucido por el paso del huracán Gustav por el sur del país, tuvo todo el color de estas superproducciones políticas.
Un total de 200.000 globos con los colores de la bandera de Estados Unidos y mucho confeti anegaron el Xcel Energy Center y su aforo de 20.000 personas, mientras McCain, Palin y sus familias saludaban desde el estrado coreados por una música atronadora.
La fanfarria contrastó con el tono sosegado que McCain usó en su discurso para afirmar que recibía la nominación con "agradecimiento, humildad y confianza".
El candidato habló sobre un estrado que se había modificado por la mañana para darle forma de "T" y permitirle estar más cerca del público, un formato que él prefiere.
Un discurso diferente
Su discurso supuso, como se esperaba, un enorme contraste con respecto al ofrecido por el candidato demócrata, Barack Obama.
Fue también muy diferente, en tono y contenido, al de su candidata a vicepresidenta, la gobernadora de Alaska, Sarah Palin, que la noche anterior había encandilado al público con un discurso en el que arremetió con numerosos sarcasmos contra Obama y en el que, sin entrar apenas en contenido político, se describió como una madre corriente que busca la reforma de los poderes establecidos.
McCain, en cambio, tuvo palabras de elogio para el rival, del que afirmó que "tiene mi respeto y mi admiración".
El candidato incidió en la imagen que ha tratado de proyectar en esta Convención, la de un político independiente que no se casa ni con su propio partido y que está dispuesto a una reforma a fondo del sistema.
"Déjenme ofrecer un aviso a la gente de siempre en Washington, la que no hace nada, gasta mucho, piensa en ella primero y en el país después: se acerca el cambio", aseguró McCain.
Prometió una alternativa: "extenderé la mano a cualquiera que me ayude a hacer progresar a este país de nuevo", prometió, y en una alusión a su tiempo como prisionero de guerra en Vietnam insistió en que: "tengo el historial y las cicatrices que lo demuestran".
Promesas electorales
El candidato abordó también una serie de promesas políticas, entre las que incluyó "impuestos bajos, disciplina fiscal y mercados abiertos".
"Sé cómo funcionan las fuerzas armadas, lo que pueden hacer, lo que se puede mejorar y lo que no deben hacer. Sé cómo funciona el mundo, el bien y el mal que hay en él. Sé cómo trabajar con líderes que comparten nuestros sueños de un mundo más libre, seguro y próspero, y cómo hacer frente a aquellos que no lo hacen", aseguró.
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