Una de las hijas del carcelero de Amstetten, que permaneció encerrada en el sótano de su casa junto a su hermana y madre desde que nació, podría salir pronto del coma inducido y relatar cómo vivieron tantos años sin ver la luz.
Kerstin Fritzl, la joven austriaca que permitió descubrir los horrores del mostruo de Amstetten, se recupera en el hospital. El caso de la pequeña ciudad austriaca, donde un hombre mantuvo encerrada a su hija durante un cuarto de siglo, se descubrió cuando una de las hijas fruto del incesto enfermó gravemente y tuvo que ser llevada al hospital. Ahora, los médicos confían en que pronto saldrá del coma.
Los médicos creen que la joven, uno de los siete hijos que Elisabeth Fritzl tuvo con su padre durante el encierro, pronto saldrá del coma artificial en el que se encuentra, según ha indicado el hospital en un comunicado.
La joven Kerstin Fritzl, de 19 años, fue ingresada en el hospital de Amstetten el pasado 19 de abril, inconsciente y aquejada de una enfermedad misteriosa. Los médicos no han aclarado de qué mal se trata; sólo que es una enfermedad fruto del incesto.
Los médicos hicieron entonces un llamamiento en los medios de comunicación para localizar a su madre. Entonces, Elisabeth convenció a su carcelero para que la llevase a ella y a los otros hijos al hospital. Mientras la mujer se encontraba a solas con los médicos, les explicó su situación.
Según el comunicado publicado por el hospital este martes, los médicos han conseguido estabilizar suficientemente las funciones vitales de Kerstin, para reducir poco a poco las dosis de fármacos que le administran.
Kerstin es la más mayor de los hijos que Elisabeth Fritzl tuvo con su padre y carcelero, Josef. En el sótano, vivían ambas mujeres, además de un chico de 18 años y otro de cinco. Otros tres hijos del incesto vivían con la familia 'oficial' de Josef, a quienes el hombre había hecho creer que los niños habían sido abandonados por su madre, supuestamente en una secta. El séptimo niño murió poco después de nacer.
Elisabeth, sus otros cinco hijos y su propia madre (hasta entonces ajena a todo lo que ha sucedido durante los 24 años del encierro) permanecen en una clínica psiquiátrica en Amstetten-Maurer, donde los niños reciben también formación escolar.
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